Jueves Santo en Granada: Doce horas de devoción

Jueves Santo en Granada: Doce horas de devoción
LUCÍA RIVAS

Concha, Salesianos, Aurora y Estrella abieron un Jueves Santo radiante en el que el Silencio procesionó con las luces de la ciudad encendidas desde Plaza Nueva

JORGE MARTÍNEZGRANADA

De cuatro de la tarde a cuatro de la mañana. El Jueves Santo de Granada comenzó con un radiante sol por encima de la Alhambra para ver salir de su convento a la Virgen de la Concepción y se cerró en el silencio del Cristo de la Misericordia, que procesionó con luz durante gran parte del recorrido. Este Jueves Santo fue también iluminado por la Aurora, la 'Guapa' del Albaicín, por la Estrella, que volvió a bajar a la ciudad desde San Cristóbal y por los Salesianos del Zaidín.

El Silencio cambió clavel por iris

Es difícil contemplar variaciones y cambios en la salida del Cristo de la Misericordia, de la cofradía del Silencio. A la misma hora de siempre, las doce de la medianoche, con el alumbrado público apagado tan sólo en la Carrera del Darro y con su clásico cortejo de colas desplegadas, farolillos haciendo sombras en el adoquinado o los cirios alzados al cuadril, parece que los años no pasan y la ciudad sigue rindiendo silencio al paso del Crucificado de Mora. En el resto del itinerario se bajó la intensidad del alumbrado en un cincuenta por ciento por recomendación de la Subdelegación del Gobierno.

Pero ayer sí que cambiaron dos cosas. Primero que la ciudad no se quedó a oscuras de manera sectorial, sino por calles, arrojando mayor visibilidad a la ciudadanía por motivos de seguridad y, segundo, el clavel sangre de toro tan típico y tradicional en el único paso de la hermandad, se había sustituido por iris morado. En la base de la cruz llevaba rosas rojas, cardos y eucaliptus. Siguió, como siempre, el tambor llamando a la oración y al silencio por delante de la cruz de guía renacentista de la cofradía. En una avanzadilla hermanos de la hermandad y miembros de Protección Civil apartaban ayudados por linternas, los posibles restos de cristales o puntas para evitar accidentes de los hermanos. Detrás el largo cortejo ofreciendo sombras reflejadas en los portales y siluetas alargadas de nazarenos en las fachadas de la Carrera del Darro, o por calle San Matías y Alhóndiga. La cofradía alcanzaba la tribuna oficial a las dos menos veinte de la madrugada, mientras por San Matías bajaba el Crucificado a las órdenes de Álvaro Jiménez-Herrera abriendo el compás y racheando las alpargatas costaleras, llevando por escolta una escuadra de gastadores del Ejército de Tierra.

Por todo el recorrido no faltaron saetas ni público atestado sobre las aceras contemplando la soberbia talla de Cristo Crucificado, rodeado por cuatro hachones con cera y saboreando el ambiente típico de la madrugada del Viernes Santo, teniendo por testigo la luna llena de Pascua.

Redención, la cofradía del Zaidín

Ambiente también cálido en las inmediaciones del colegio salesiano para contemplar la salida de la cofradía del Santísimo Cristo de la Redención. Llenando las calles Félix Rodríguez de la Fuente y Almuñécar esperaba numeroso público al paso de la comitiva negra y azul. A los sones que ofrecía la banda de cornetas y tambores Cristo de la Elevación, de la localidad de Campo de Criptana (Ciudad Real), el primer paso marchaba a las órdenes de José Luis Selfa, cuya cuadrilla procuró el paso oportuno al Crucificado obra de Antonio Díaz.

Calvario de roca a los pies del largo sudario, y el friso se presentaba con iris y rosas moradas. Cuando el paso de Cristo salía del barrio, un desaprensivo arrojó objetos de hierro, consiguiendo dañar una de las imágenes de las esquinas del canastillo. Detrás, la Virgen de la Salud en su palio adornado principalmente con rosas. Salió a las órdenes de José Carlos Torres y Luis Gallegos. Estrenaba saya bordada bajo dirección de Elena Burgos.

Concepción en su 40 aniversario

Por testigo, la Alhambra; por tradición, en Jueves Santo; por dificultad, la estrechez del callejón Concepción de Zafra, y por colores, el negro y azul de las túnicas nazarenas de la hermandad de la Concepción. Así desde hace cuarenta años que se cumplían de la fundación de esta hermandad que vino a suponer un antes y un después en nuestra Semana Santa. Por ello la Virgen lució diadema en vez de corona. Antonio Morales mandó el primer paso, que se puso con elegancia en la placeta Concepción de Zafra, gracias también a una rampa instalada por vez primera que permitía contemplar mejor la salida. Detrás del ‘Manué’, la agrupación musical de Nuestra Señora de las Angustias, de Alcalá la Real. Dirigida por Francisco Rosales, es de una conjunción extraordinaria.

El paso marchaba con rosas y jacintos morados. Poco a poco iba bajando hacia la Carrera del Darro salvando las estrecheces cuando ya se veía el palio azul y plata de María Santísima de la Concepción. Salida en cuclillas para los costaleros mandados por Enrique Cano y dejados llevar por la banda San Sebastián de Padul, que acompaña desde hace 27 años.

Lleno para ver a la Aurora

Empeñados en bajar hasta Granada desde el Albaicín, multitud de granadinos habían ascendido hasta la placeta de San Miguel Bajo por la calle San José o por la Cuesta de la Alhacaba ocupando hasta el último centímetro de la plaza para escuchar y ver a la banda de Jesús Despojado que acompañaba al paso de Nuestro Padre Jesús del Perdón.

Javier de la Oliva y Alberto Fernández fueron los responsables del andar de la cuadrilla que bajaba por Cauchiles. Así, hasta que salieron las casi doscientas mantillas y se aguardaba la aparición del palio blanco de la Virgen de la Aurora. Y entonces ya fue el delirio de granadinos que la vitorearon y la aplaudieron. Desde sus gargantas se gritaba aquello de «¡Guapa, guapa, guapa!». Con ‘Aurora Coronada’ se ponía en la calle el palio, que contaba con la música de la banda de Armilla.

Desde San Cristóbal, La Estrella

La cofradía de La Estrella era la última en pasar por Catedral antes que la del Silencio, dejando hueco entre ambas. Desde San Cristóbal bajó la hermandad de negro y dorado, presentando su paso de Cristo, a las órdenes de Gerardo Martínez. Ya está terminado completamente el paso de dorar, trabajo que han realizado Justiniano Sánchez y Abel Velarde, de Sevilla. El Señor vestía túnica lisa morada, sobre calvario de iris morado, en buen contraste con el dorado del paso.

La Virgen iba adornada con orquídeas y rosas en varias tonalidades y vestida por Paco Garví. Por Ancha de San Cristóbal comenzó su caminar el cortejo. Tras el paso de palio de la Virgen de La Estrella se estrenaba la banda municipal de Dos Torres, de Córdoba.