La cofradía de la Sentencia vive una jornada 'Maravillosa'

La cofradía de la Sentencia vive una jornada 'Maravillosa'
PEPE MARÍN

La Virgen de las Maravillas recorrió las calles del centro y Realejo en su setenta y cinco aniversario

JORGE MARTÍNEZ GARZÓNGRANADA

«Sale la Virgen de las Maravillas». Y se puso en la calle. Era la marcha procesional con la que Granada y la banda de San Isidro, de Armilla, dirigida por Melchor Perelló, saludaban a la Titular de la cofradía que este sábado cumplía sus setenta y cinco años de historia. La imagen de la Virgen, procedente del convento de la Victoria tras la exclaustración, sigue recibiendo el cariño y la devoción de miles de granadinos tras la fundación de la cofradía que le da culto. Eran las seis y media de la tarde y echaba a andar el cortejo precedido por las hermandades que quisieron acompañarla en ocasión tan extraordinaria. Por delante las de gloria y detrás las penitenciales, todas ellas con sus guiones y varas de acompañamiento. También se había reservado un lugar más próximo al paso para las cofradías que comparten sede canónica y para las del barrio del Bajo Albaicín.

Veinticinco parejas de hermanos formaban las filas precediendo al cuerpo litúrgico del paso de palio, mandado por José Manuel Carvajal y Eduardo Carvajal. Se turnaron también al llegar a Plaza Nueva con los costaleros del paso de misterio mandados por Guillermo Padilla. En el atrio de San Pedro, la marcha Virgen del Darro saludaba con seriedad el paso de palio con la Virgen, vestida por Paco Garví.

En representación municipal iban las ediles populares María Francés, Inmaculada Puche y Virginia Ortiz.

Mucho ambiente en la Carrera del Darro esperando el cortejo. «¿Por qué es la procesión?», preguntaba un grupo de espectadores en la Carrera a unos jóvenes que esperaban el cortejo. «Es por el aniversario de la cofradía. Es una procesión extraordinaria», apuntaron.

Extraordinario era también el adorno floral que le habían conferido, con sabor clásico de palio y sustituyendo el tono rosa habitual de cada Domingo de Ramos por la rosa blanca véndela escogida por la junta de gobierno. Marchaba el hermano mayor, Armando Ortiz, con miembros de su junta y el comisario de los actos del septuagésimo quinto aniversario, Salvador López Checa, junto a la representación de la Federación de Cofradías, con su titular al frente, Jesús Muros, incorporado ya después de varios meses por enfermedad a sus tareas federativas. También marchaba delante de los ciriales, cerrando el cortejo, y acompañados también por el párroco de San Pedro y San Pablo, José Gabriel Martín.

Noche festiva

Al paso por Santa Catalina de Zafra, las monjas dominicas recibieron a la Virgen, pues son Camareras de Honor de las Maravillas y por Plaza Nueva ya se amontonaba más público para acompañar a la Virgen hasta Santo Domingo. Allí giró el paso de palio a los sones de la banda de Armilla que interpretaba «Rosario, Señora del Realejo», «Soleá dame la mano» y después, «Virgen de la Victoria» en homenaje a las advocaciones marianas que allí se veneran.

Una jornada festiva para esta cofradía que visitó también los templos de San Matías y Carmelitas Descalzas y en los que fueron recibidos por sus juntas de gobierno, cuyos aledaños habían sido decorados para recibir a la hermandad. Balcones y ventanas se presentaban con los colores de las cofradías mientras que por Carrera del Darro el color granate y el escudo de la cofradía de las Maravillas pendía de los balcones y farolas.

La recogida también resultó muy acompañada de público, aunque la temperatura por la Carrera del Darro bajó notablemente.