Granada llora a José Luis Mariscal Megías, el hermano mayor que hizo crecer a los Gitanos y dueño de tres populares negocios
Mariscal pertenecía a esa generación que, en los primeros años del movimiento costalero, levantó hermandades con trabajo y corazón. A pie de calle, detrás del mostrador, en el trato diario, desde sus comercios en Plaza del Carmen, la Alcaicería y Bib-Rambla, fue creando puentes, amistades, gratitudes y afectos
Álvaro de la Torre Araus
Granada
Martes, 11 de noviembre 2025, 16:26
La Granada cofrade permanece desde ayer envuelta en silencio, ese silencio hondo que sólo conocen las hermandades cuando se marcha uno de los suyos. Falleció ... José Luis Mariscal Megías, Pelín; quien fuera hermano mayor de la hermandad del Santísimo Cristo del Consuelo y María Santísima del Sacromonte desde 1986 a 1995. Tenía 78 años. Se apaga una voz reconocible, un modo de hacer, una manera de querer a su cofradía sin aspavientos y con la constancia de lo verdadero.
Mariscal pertenecía a esa generación que, en los primeros años del movimiento costalero, levantó hermandades con trabajo y corazón. A pie de calle, detrás del mostrador, en el trato diario, desde sus comercios en Plaza del Carmen, la Alcaicería y Bib-Rambla, fue creando puentes, amistades, gratitudes y afectos. Antes de eso, en un bar estrecho de la calle Navas, ya había aprendido lo esencial: mirar a los ojos y servir bien. A partir de ahí, todo lo demás fue crecer hacia dentro.
Como hermano mayor, allá por los finales de los ochenta, puso la hermandad en movimiento. La sacó a respirar. Renovó el paso de palio de la Virgen del Sacromonte, estrechó la mano de la Abadía, devolvió al barrio la certeza de que la hermandad era suya. Aquellos años fueron de madrugadas largas, juntas intensas y la sensación hermosa de estar construyendo futuro.
Y supo ver lo que algunos tardaron en entender: la música también es evangelio. Por eso fundó la Agrupación Musical del Cristo del Consuelo, que hizo sonar al Sacromonte de otra manera, con pasos medidos y bronces que hablaban. No es casualidad que, en 1993, Antonio Velasco dedicara al Cristo la marcha «Consuelo Gitano», que pronto se hizo conocida en Sevilla hasta el punto de confundirse con otra devoción. Las cosas que pasan cuando Granada canta con verdad. Además, formó parte de la gran escuela cofrade que es la Agrupación Musical María Santísima de la Estrella
Aquellos años fueron de esplendor: cultos cuidados, pregones cuaresmales en la Abadía —con el sabor íntimo y gitano de Curro Albaicín en 1995—, y una hermandad que se sabía viva, en la calle y en el corazón de su gente. Hoy la noticia corre por el Sacromonte como corren las cosas que se dicen en voz baja: «Se nos ha marchado Mariscal…» Quedan su esposa, sus hijas, sus nietos. Queda la cofradía, que siempre queda. Queda, sobre todo, lo que se hizo sin esperar aplausos.
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