Álvaro Barea emociona en su pregón de la Semana Santa

Álvaro Barea en su pregón de la Semana Santa./ALFREDO AGUILAR
Álvaro Barea en su pregón de la Semana Santa. / ALFREDO AGUILAR

«Dueles de hermosa Granada», fue el primer piropo que le lanzó a la ciudad mientras una música de fondo lo acompañaba

F. ARGÜELLES

La próxima Semana Santa ya está pregonada. A poco más de un mes del Domingo de Ramos los cofrades ya han anunciado la proximidad de los días grandes. Lo hacían ayer en el Teatro Isabel la Católica con la voz y texto del cofrade Álvaro Barea. Un pregón lleno de vivencias, anécdotas e imágenes de las que se viven cada año en la calle durante los días grandes. Así fue la alocución de este cofrade que se presentaba en el atril al igual que hiciera su padre hace ya veinticinco años.

Antonio Cambil fue el encargado de presentar al pregonero, quien inicio su Pregón de la Semana Santa 2019 dando las gracias a las autoridades asistentes así como a las personas que decoraron el escenario y donde destacaba la imagen de un Niño Jesús Nazareno, propiedad de la cofradía de la Esperanza. En la decoración no faltaban otros enseres de las cofradías a las que pertenece el pregonero. La presidencia del acto estuvo ocupada por el alcalde de la ciudad, Francisco Cuenca, el Vicario de la diócesis, Francisco J. Espigares, el vicepresidente de la Federación de Cofradías, Armando Ortiz y representantes de la Junta de Andalucía, Diputación, Madoc, etc.

«Dueles de hermosa Granada», fue el primer piropo que le lanzó a la ciudad mientras una música de fondo lo acompañaba y recordaba escenas y rincones del paisaje de la ciudad. En la jornada del Sábado de Pasión comenzaba su recorrido por distintos momentos de la Semana Santa. «Asistimos a la narración de un drama que en Andalucía vestimos de fiesta», indicaba al empezar un paseo por diferentes lugares de la ciudad por los que pasan cofradías, sitios donde «te espera el cofrade, Granada», según señalaba. No faltaron recordatorios a bares cofrades de la ciudad o momentos especiales de la próxima Semana Santa como el estreno de la puerta de La Lanzada o la primera salida del paso de palio del Despojado.

Siguió luego una reflexión sobre «los Cristos de madera», fragmento en el que fue repasando brevemente las diferentes imágenes de Cristo que cada Semana Santa se ponen en las calles, terminando con versos dedicados al Señor de los Favores del Campo del Príncipe. «No hay nada de malo con poner un rostro al Hijo de Dios para familiarizarnos con el que habita en el Sagrario», se refería al hablar de los cultos a las imágenes de Jesús y de María, destacando la importancia de esto para la fe. «Pido respeto para nuestra forma de creer y sentir a Dios. Pido respeto para nuestra Semana Santa», señaló, refiriéndose además a las obras de caridad y acción social que desarrollan las hermandades. También pidió apoyo para los grupos jóvenes de las cofradías y tuvo presentes recuerdos de su infancia y juventud a través de una mirada a una caja donde guarda recuerdos el pregonero. Y es que no faltaron, a lo largo de todo el texto, numerosas anécdotas vividas por el pregonero en torno a las hermandades, lo que incluso despertó la sonrisa de los asistentes en algunos momentos. Y es que, «las cofradías tienen mucha guasa», como el propio Barea decía.

El texto leído en el Teatro Isabel la Católica tuvo momentos de gran belleza, como los versos dedicados a «la Virgen que es granadina porque Granada es el cielo», o como cuando le habló al 'ciego de Granada', describiéndole momentos de la Semana Santa de la ciudad como la salida del Rescate. «Mirando al Cristo de la Misericordia aprendí a rezar el Padrenuestro' afirmaba después, al referirse a su Cristo del Silencio, contando algunas vivencias junto al crucificado del que dijo «le han encendido las luces sin siquiera preguntarle», mostrando así su rechazo al hecho ocurrido el pasado año cuando no se apagó el alumbrado público al paso de la cofradía.

También tuvo presente el pregonero a los barrios de Granada, deteniéndose especialmente en el barrio del Realejo, del que dijo que «en siete días de Pasión será el Realejo la gloria». A dolorosas como la Victoria o la Esperanza le dedicó sentidas palabras, recordando la Coronación canónica de esta última el pasado otoño. «No hay más bello sufrimiento que el de tu hermosa Esperanza», le decía el pregonero a la dolorosa de Santa Ana antes de encarar la recta final de su pregón en la que se refirió a la infancia, así como a la jornada del Domingo de Resurrección. «Aprovechad cada momento», les pedía a los cofrades. «Disfrutad de la Semana Santa con el alma de los niños que fuisteis porque todos estamos sujetos a la brevedad de la vida», pedía antes de, entre el sonido de campanas, recitara unos últimos versos para culminar diciendo «resucítate Granada».

El acto

En el acto participó también la Banda Municipal de Música de Granada, bajo la dirección de Ángel López Carreño, que interpretó las marchas 'Semana Santa en Granada', 'Cristo de los Toreros', 'La Niña de Santa Ana' y 'La Madrugá'. Numerosos fueron los cofrades que llenaron el teatro para presenciar este esperado pregón, sin faltar representantes de las administraciones, comolos ediles Juan García Montero, María de Leyva, Fernando Egea, Inmaculada Puche, María Francés, Lorena Rodríguez o Manuel Olivares, o Sebastián Pérez, Luis Salvador y la parlamentaria andaluza Concha G. Insua. No faltaron tampoco antiguos pregoneros de la Semana Santa. En una veintena de ocasiones fue interrumpido el pregonero por los aplausos de un público que, al término de sus palabras, lo despedía con una cerrada ovación.

El acto lo cerró el alcalde de Granada dirigiendo al público unas palabras en las que recordó el respaldo que el Ayuntamiento da a las hermandades de la ciudad y daba las gracias a los cofrades por su trabajo. También el Vicario de la diócesis se dirigió a los asistentes transmitiendo un «abrazo fraternal de nuestro arzobispo quien os transmite todo su apoyo», dijo.