Estrella del alto Albaicín

Estrella del alto Albaicín

La cofradía realizó una larga estación de penitencia que terminaba de madrugada

FERNANDO ARGÜELLESgranada

Cada año una estrella baja del cielo para posarse en el Albaicín, concretamente en la iglesia de San Cristóbal, en lo más alto del barrio. En la puerta del templo volvían a clavarse ayer centenares de ojos para ver la complicada salida de los dos pasos de la corporación. La pequeña puerta ojival del templo hacía que los corazones latieran y el numeroso público asistente aguantara hasta la respiración ante el tremendo esfuerzo de los hombres de abajo. Complicada la salida, pero muy aplaudida por el público. Igualmente luego, ya de noche, era complicado el regreso de los pasos al interior de San Cristóbal.

La cofradía de la Estrella se ponía en la calle a las seis de la tarde, teniendo por delante un largo recorrido pero lleno de momentos bellísimos, como el paso por las estrechas calles blancas del Albaicín o el discurrir por el Paseo de los Tristes y la Carrera del Darro. Los nazarenos de negro y dorado bajaron a la ciudad, por la Cuesta del Chapiz, momento que no quisieron perderse todas las personas que se acercaron para ver a la hermandad en su barrio y disfrutar no solo de los pasos procesionales y el cortejo, sino también de la música, especialmente de la Agrupación Musical de la Estrella. Tras recorrer la carrera oficial, que iba cerrándola ayer, a falta solo de que transitara el Silencio ya de madrugada, la hermandad regresaba a su barrio.

La subida por la Cuesta de la Alhacaba volvió a ser impresionante, así como el cariño con el que los vecinos arropan a la cofradía desde Plaza Larga hasta su entrada al templo de San Cristóbal. Todos los vecinos del barrio esperaban ansiosos el regreso del palio de su Estrella, que en esta ocasión estuvo acompañado por la Banda Municipal de Pulianas. Como siempre, espectacular la subida de la cofradía por la empinada Cuesta de la Alhacamba, y lleno de sabor popular su entrada en Plaza Larga.

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