Concha, la cofradía que ve la Alhambra

Concha, la cofradía que ve la Alhambra

La cofradía dejó imágenes impresionantes con la Alhambra de fondo

FERNANDO ARGÜELLES

Dice el refrán que tres jueves tiene el año que relucen más que el sol. Uno de ellos es el Jueves Santo y, efectivamente, ayer relució. Bien temprano empezaba la jornada, con la salida de la cofradía de La Concha. Fue la primera en ponerse en la calle, en concreto a las cuatro y media de la tarde, una hora en la que ya eran centenares las personas que se daban cita en la plazoleta del templo, calles adyacentes y la Carrera del Darro. Todos querían ver como se ponía en la calle la cofradía de Nuestro Padre Jesús del Amor y la Entrega y María Santísima de la Concepción. Por tercer año consecutivo la cofradía salía en este horario temprano, y no en la noche como había hecho desde su fundación. Parece, por tanto, que este nuevo horario ha calado entre los hermanos, que lo prefieren al de noche-madrugada.

Como siempre, bellísimas las imágenes de la salida de la corporación, con la Alhambra como telón de fondo. La Torre de la Vela, las de la Alcazaba o la de Comares parecían querer asomare para observar la sobriedad en los hermanos vestidos de negro de la corporación, escuchando el sonido metálico del entrechocar de las cruces que rematan estandartes y báculos que dejaban oírse entre la expectación con la que todos esperaban la salida de los pasos. Difícil el momento de cruzar el dintel de la puerta, pero solventado con el buen trabajo costalero de las cuadrillas. El paso de Cristo se acompañaba por la banda de las Angustias de Alcalá la Real (Jaén), mientras que una vez más, y van ya veinticinco años, la Banda San Sebastián del Padul acompañó al característico palio de cajón de la cofradía, cuyo exorno floral cautivó a todos. No solo era bello el exorno floral, sino también de los que mejor huele, como pudieron constatar todos los que tuvieron ocasión de contemplarlo cerca.

Como siempre, complicado el paso por las estrechas calles del Albaicón, este año incluso con el añadido de algunos andamios. La Carrera del Darro reunía a mucha gente para ver pasar el cortejo, y en Plaza Nueva era ya una muchedumbre los que se daban cita para disfrutar de una completa jornada. La Concha también era la primera cofradía que llegaba a la carrera oficial, y también la primera en recogerse algo después de la media noche. Antes, nuevamente cruzo Plaza Nueva entre un enorme gentío al igual que la Carrera del Darro, donde ya había mucho público esperando ver el regreso de esta cofradía y, luego, la salida de la hermandad del Silencio.