La historia del Cristo de las Lañas

La historia del Cristo de las Lañas

En la placeta de San Miguel Bajo destaca la escultura en piedra de un crucificado que encierra una peculiar historia

FERNANDO ARGÜELLES

Aunque ha cambiado en varias ocasiones su ubicación en la albaicinera plaza, este Cristo al que popularmente se le conoce con el nombre de Cristo de las Lañas es uno de los elementos más significativos del paisaje urbano de su barrio. Pero, ¿qué historia encierra la imagen? Así lo relataba el jueves nuestro compañero Andrés Cárdenas:

No sé si conocen la historia de este Cristo de las Lañas, del Albaicín. Me la contó el escritor albaicinero Nicolás Palma. Resulta que a este Cristo de piedra que estaba (y está) en la plaza de San Miguel Bajo, los republicanos lo fusilaron, lo hicieron canela y sus trozos quedaron esparcidos por el suelo. Esa misma noche, los habitantes del barrio se apresuraron a recoger los pedazos para guardarlos en sus casas. Cuando terminó la guerra, los vecinos decidieron que había que recomponer al Cristo. «Yo tengo la mano de Dios», dijo uno. «Y yo la cabeza», contestó otro. «Pues mi madre guardó una pierna», dijo Encarnita la de la tienda de comestibles. Rejuntados todos los trozos, llamaron a un lañaor (de los que reparaban orzas y lebrillos a base de lañas) para que cosiera la estatua y recuperara su primitiva imagen. De ahí que se le llama popularmente el Cristo de las Lañas. Luego fue restaurado como Dios manda y allí está hoy, omnipresente, dignificando el espacio en el que tiene su pedestal de piedra.

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