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En la Alpujarra las fechas que conmemoran la Pasión de Cristo son serias y penitenciales

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/ fotos: R. VÍLCHEZ

  • Ayer procesionó en Lanjarón la Hermandad de Caridad y Cofradía de Penitencia de Jesús del Ecce-Homo y María Santísima de la Salud y Esperanza

La Semana Santa alpujarreña es única, a diferencia del ambiente fastuoso y del boato con que se rodean las procesiones de las principales ciudades andaluzas. La también llamada Semana Mayor comienza en Lanjarón, Órgiva, Cáñar, Caratáunas, Soportújar, Capileira, Bubión, Pampaneira, Pitres, Pórtugos, Busquistar, Trevélez, Juviles, Bérchules, Cádiar, Alpujarra de la Sierra, Válor, Ugíjar, Nevada, Torvizcón, Almegíjar, Lobras, Albuñol, Turón, Albondón, Rubite, Lújar, Gualchos-Castell de Ferro, Sorvilán, Polopos la Mamola, Albondón, Murtas, Valor y sus respectivos anejos con una misa y una procesión del palmas y olivos el Domingo de Ramos.

La mayoría de las procesiones de Semana Santa suelen realizarse en la Alpujarra el Jueves y Viernes Santo. En Lanjarón arrancan el Miércoles Santo con la cofradía de Jesús del Ecce-Homo y María Santísima de la Salud y Esperanza; al siguiente día, el Jueves Santo, sale la hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno; el Viernes Santo le toca a la Hermandad del Santísimo Sacramento y Santo Entierro; el Sábado Santo sale la cofradía de Nuestra Señora María Santísima de los Dolores y Soledad, y el Domingo de Resurrección se procesiona la imagen de Cristo Resucitado.

La Hermandad de Caridad y Cofradía de Penitencia del Ecce-Homo y María Santísima de la Salud y Esperanza, que realizó su estación de penitencia ayer, Miércoles Santo, fue fundada el 13 de abril de 1975 por el secretario del juzgado de Lanjarón, José Manuel Pérez Ojeda (ya fallecido). La hermana mayor de la Hermandad es Samara Cortés; el vice hermano mayor, Francisco Cortés, y la secretaria Mari Carmen Samos. La impresionante imagen del Ecce-Homo, en madera policromada, la realizó el imaginero Lainez Capote en 1956. La bella imagen de la Virgen es de autor anónimo y recibió el fajín del almirante de la Armada, Francisco Rapado Comendador el 26 de marzo de 2013.

Este año han amenizado la procesión la Agrupación Musical La Victoria, de Córdoba y la Banda de Música La Victoria, de Fuente Vaqueros. El capataz del Ecce-Homo ha sido Daniel González, ejerciendo de contraguías, Ismael Rivas y Mari Carmen Samos. El capataz de la Virgen ha sido Fernando Gutiérrez, ejerciendo de contraguía, José Luis Pino. El párroco de Lanjarón, Antonio Jesús Heredia; el comandante Naval de Almería, Blas Romero López; el alcalde de Lanjarón, Eric Escobedo y los demás miembros del equipo de gobierno municipal; el juez de paz, Rafael Pereira; el capitán de la Guardia Civil jefe de la Quinta Compañía con sede en Órgiva; el hermano mayor de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Flagelación de El Padul, Juan Fernández, acompañado de los hermanos Martín y Carlos García, así como los hermanos de la citada Hermandad de Lanjarón, José Luis Rosillo (patrocinador del cartel de Semana Santa) y su hijo José Luis Rosillo Gallegos; el párroco de Capileira y otros pueblos de la Alpujarra, Alfonso, fueron algunas de las personalidades civiles, militares y religiosas que estuvieron presentes en la procesión.

Antiguamente los templos de la Alpujarra en Semana Santa se cubrían de luto, colocándose grandes colgaduras color violeta delante de los altares y retablos. A partir de ese día, en todos los pueblos de la Alpujarra se guardaba un silencio sepulcral que duraba hasta el Domingo de Resurrección. En aquellos tiempos a los carruajes se les ponía en las ruedas unos trapos para evitar el crujido de las mismas. A los animales de carga se les quitaban las campanillas. También, las mujeres sustituían el almirez por el mortero y los monaguillos hacían callar sus campanas sustituyéndolas por carracas de madera.

En la Alpujarra los pasos que salen de los templos de Lanjarón, Órgiva, Ugíjar, Cádiar, Válor, Albuñol, el Barranco de Poqueira… son auténticos museos en movimiento. Los cofrades además de pagar sus cuotas se afanan por obtener dinero para los gastos de las hermandades.