5 motivos por los que visitar Órgiva y la Alpujarra este puente de Semana Santa

5 motivos por los que visitar Órgiva y la Alpujarra este puente de Semana Santa

Te proponemos un pequeño viaje a la Alpujarra, donde además de disfrutar del contacto con la naturaleza y de la idiosincrasia de estos pequeños pueblos, podrás conocer de primera mano los productos típicos de la zona y la artesanía tradicional

AIDA ORTIZGRANADA

Además de las procesiones, la pasión cofrade, el olor a incienso y el sonido recurrente de tambores y saetas, la Semana Santa supone un descanso del día a día para muchas personas que desde las fiestas navideñas esperan anhelantes estos cuatro días de asueto, para dar rienda suelta a sus aficiones, descansar o realizar una escapada.

A aquellos granadinos que se decanten por esta última opción, pero que no quieran alejarse demasiado de la capital, hoy les proponemos un pequeño viaje a la Alpujarra, donde además de disfrutar del contacto con la naturaleza y de la idiosincrasia de estos pequeños pueblos blancos enclavados en pleno Parque Natural de Sierra Nevada; podrán conocer de primera mano los productos típicos de la zona y la artesanía tradicional que define, en cierta forma, la forma de vida de muchos de sus habitantes.

Si te atrae este plan que te proponemos, continúa leyendo y conocerás los 5 principales motivos por los que visitar Órgiva y la Alpujarra este puente de Semana Santa.

1. XXIV Feria 'Hecho en la Alpujarra'

El municipio alpujarreño de Órgiva acoge este fin de semana la XXIV edición de la Feria «Hecho en la Alpujarra», un evento que convierte la localidad en un escaparate de productos artesanales de la zona, durante cuatro días en los que, además de conocer las tradiciones alpujarreñas, los visitantes podrán disfrutar de un amplio programa de actividades para todas las edades.

Desde el jueves 18 y hasta el domingo 21 de abril, el pabellón cubierto de Río Chico de Órgiva albergará medio centenar de stands en los que empresas de sectores dedicados al turismo, artesanía, alimentación, textil o agricultura ecológica, entre otros, mostrarán al visitante sus productos «hechos en la Alpujarra».

El programa de esta XXIV Feria, además, incluye un sinfín de actividades destinadas a todos los públicos, con las que conocer un poco más a fondo las maravillas de esta región, donde el tiempo se detiene. Entre ellas, encontramos senderos, actuaciones, talleres para los más pequeños, catas de vinos de la zona, concursos gastronómicos y exhibiciones que mostrarán al visitante el modo de elaboración de productos artesanales como la cerámica con torno de alfarero, la confección de las típicas jarapas alpujarreñas o la elaboración de artículos de mimbre y esparto.

Un montaje de huerto móvil con neumáticos usados, la instalación de mandala gigante, un torneo triangular de fútbol y una concentración de motos, completan el programa de actividades que se han diseñado para estos cuatro días de feria.

2. Deportes de aventura y naturaleza

El turismo activo es uno de los atractivos de la Alpujarra que más se han desarrollado en los últimos años, debido a la creciente tendencia de la práctica del deporte durante el tiempo libre. El entorno natural de Órgiva ofrece multitud de posibilidades en este sentido, y prueba de ello es que en éste y otros municipios se han establecido distintas empresas de turismo activo que ofrecen la posibilidad de practicar deportes de aventuras y otras actividades en la naturaleza.

Rutas para los aficionados de la bicicleta de montaña, senderos por un entorno inigualable como es el Parque Natural de Sierra Nevada, observatorio de aves, rutas a caballo, descensos por el río Guadalfeo, rutas 4x4 para conducir por terrenos escarpados, rutas en quads o parapente son algunas de las posibilidades que esta región ofrece para los amantes del deporte en la naturaleza.

3. Balneario de Lanjarón

Muy cerca de Órgiva, se encuentra uno de los balnearios más importantes de España. Lanjarón, puerta de la Alpujarra, alberga este lugar, famoso por su diversidad de aguas minerales y medicinales y por su dilatada historia, que se remonta a finales del siglo XVIII, cuando fueron descubiertas las propiedades de las aguas de Lanjarón. Un nombre que este privilegiado oasis recibió de los mozárabes, los primeros en disfrutar de las aguas cristalinas del lugar.

Una leyenda popular cuenta que en el año 1774 un enfermo moribundo bebió de estas aguas y sanó de forma milagrosa. Desde entonces la popularidad de estos manantiales fue creciendo cada vez más por la variedad y riqueza minerales, llegando a su punto álgido a principios del siglo XX, cuando fue construido el edificio emblemático de manantiales.

Hoy en día, el Balneario de Lanjarón cuenta con un hotel y un recinto de aguas termales que se ha convertido en un lugar de paz y armonía, donde disfrutar de un amplio abanico de programas termales. Este templo del bienestar es, por tanto, una visita obligada en nuestra escapada por la Alpujarra Alta.

4. Orgiva Tea Garden

El Orgiva Tea Garden es un paraíso escondido en el municipio alpujarreño, dividido en tres niveles y que abarca, aproximadamente 5.000 metros cuadrados. Antes de su restauración, este lugar era un simple terreno árido cubierto de maleza, pero hoy en día se ha convertido en un hermoso y tranquilo jardín en el que es posible disfrutar de la naturaleza y, al mismo tiempo, degustar tés ingleses o platos caseros y comprar productos artesanales, así como alimentos frescos de agricultura ecológica.

En este refugio de paz y tranquilidad encontramos, además, animales en libertad que campan a sus anchas por el jardín, como patos, gallinas, cerdos, pavos reales e incluso llamas. Se trata de un lugar de visita obligada, sobre todo si se viaja con niños, ya que se organizan juegos y concursos para los más pequeños, con los que aprenderán el valor de la naturaleza.

5. Gastronomía alpujarreña

Si pensamos en la cocina de esta región granadina, lo primero que se nos viene a la cabeza es el típico plato alpujarreño, compuesto por «papas a lo pobre», chorizo, morcilla, pimiento, longaniza, jamón y huevo frito. Una exquisitez muy contundente, que encontramos prácticamente en la totalidad de los establecimientos hosteleros de la Alpujarra, y que permite al visitante reponer fuerzas para continuar descubriendo las maravillas de Sierra Nevada.

La gastronomía alpujarreña, sin embargo, es mucho más rica y variada. Basada en los productos agrícolas y ganaderos de la zona, la cocina tradicional está influencia por las distintas culturas que se han sucedido en esta región a lo largo de los siglos, sobre todo por la época islámica y, posteriormente, por los repobladores gallegos y navarros.

La carne de cerdo es una de las bases de la gastronomía de la Alpujarra, empezando por el jamón y pasando el lomo de orza, el chorizo o la morcilla, que se sirven en cualquier restaurante de la zona. Los potajes y guisos como la olla de San Marcos, el puchero de hinojos, el empedrado, el potaje de cascarones o la olla gitana son algunas de las delicias que no te puedes perder. Y en cuanto al dulce, nada como la miel de la Alpujarra o el chocolate artesanal.