Trump y el vacío

El muro no trata de frenar sólo la inmigración, sino que se impone como la contestación a un mandato que ha dividido EE UU y amenaza con quebrar el mundo

El presidente de EE UU, Donald Trump, presentó su candidatura a la reelección en los comicios de 2020 anunciando su propósito de continuar con la política impulsada durante este primer mandato. El eslogan que lanzó el martes en Florida –Mantener América Grande– fue un llamamiento a la movilización de sus incondicionales, que en 2016 le secundaron al prometer que haría a América grande de nuevo. El mensaje con el que ha querido inaugurar esta segunda campaña fue un calco puesto al día de su discurso de entonces. Pero reforzado con la acusación dirigida a los demócratas, a los medios de comunicación y a los sectores del 'establishment' de Washington que se han opuesto a su peculiar manera de conducir el país, culpándoles de ser los causantes de que no haya podido ultimar las medidas anunciadas entonces, y de que los resultados de la 'política Trump' hayan generado alguna decepción entre sus seguidores. Volvió a arremeter contra Hillary Clinton, Barack Obama y Joe Biden para dejar por sentado su desprecio hacia quienes fueron sus adversarios; tanto como muestra de la enorme satisfacción que alberga por su triunfo en 2016, como porque intenta ningunear a quienes aspiren a relevarle en la Casa Blanca. El Muro físico y normativo contra la inmigración continúa formando parte del programa con el que pretende ganarse el favor de los republicanos. Su revelación por Twitter, horas antes del mitin de Florida, de que la Administración norteamericana estudia un plan para la deportación en masa de migrantes que se encuentren en situación irregular fue un nuevo ardid para acallar la contestación entre sus correligionarios. El Muro representa el mecanismo con que Trump pretende soslayar las inconsistencias de su política y la calamitosa situación que presentan los estamentos superiores de su Administración, cuando después de un período de buenas noticias en la economía estadounidense asoman los temores de una eventual recesión. Por descontado queda que la actuación de Trump frente al libre comercio constituye un ámbito de su política a salvo de la mínima crítica en sus aledaños. Las inquietudes europeas no traspasan el 'muro' que el nacionalismo de Trump ha levantado en la conciencia de millones de conciudadanos, y su desconsiderado tratamiento de las relaciones con los demás países ha llegado a generar una corriente de orgullo que podría ser crucial para su reelección.