Temporalidad

Desde que el volumen de funcionarios tocó fondo a causa de la crisis en 2013, se han creado 304.000 puestos de trabajo en el sector público, pero el 93% de ellos son eventuales

Las advertencias y presiones de las instituciones supranacionales sobre la excesiva temporalidad del empleo en España han hecho ya efecto en el tejido empresarial pero, paradójicamente, la temporalidad sigue creciendo en la Administración Pública, y ello a pesar de las dos macroconvocatorias de plazas de funcionarios en los últimos dos años. Desde que el volumen de funcionarios tocó fondo a causa de la crisis en 2013, se han creado 304.000 puestos de trabajo en el sector público, pero el 93% de ellos son eventuales. Como es conocido, esta situación irregular está siendo analizada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que podría decretar ese mismo año la fijeza de todos estos eventuales. En cualquier caso, es evidente que se requiere una reforma a fondo de las Administraciones –siempre invocada en los programas de todos los partidos y nunca consumada en toda la etapa democrática– que normalice la situación, establezca sistemas racionales de acceso, evite fórmulas de interinidad que se prestan a la corrupción y garantice la mayor productividad posible, cuyos trabajadores son retribuidos a escote por toda la ciudadanía. El desorden del sector público siempre es un síntoma de desgobierno.