Sobreactuación

La animadversión puede ser punible pero no es un delito de odio

Ciudadanos ha denunciado ante la Fiscalía el acoso sufrido por sus dirigentes en el desfile del Orgullo. No parece que llegue la sangre al río aunque hay versiones distintas de lo sucedido. En todo caso, Ciudadanos denuncia un delito de odio. La animadversión puede ser punible pero no es un delito de odio. Este asunto ya comenzó torcido cuando el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, afirmó que pactar con quien limita derechos LGTBI (en referencia a Vox) «debe tener alguna consecuencia». Una expresión que es impropia de un ministro que, además, debe velar por la paz social. De cualquier modo, la sobreactuación de Ciudadanos tampoco contribuye a pacificar nada ni a defender los derechos que dicen querer preservar, como el de libertad. La democracia funciona mejor cuando sus actores no muestran una piel tan fina a la hora del debate.