Relevo abocado a las urnas

Johnson sabe que no es lo mismo liderar el 'brexit' que trazar una política viable para mejorar las condiciones de vida de los británicos

La prueba eliminatoria a la que se han sometido los once aspirantes a relevar a Theresa May al frente del Partido Conservador ha constatado la ventaja de Boris Johnson, que deberá confrontarse con Jeremy Hunt para recabar el apoyo definitivo de los 160.000 afiliados 'tories' con derecho a voto. Más de la mitad de los 313 parlamentarios conservadores ha apostado por Johnson (160), y 77 por Hunt; para que uno de los dos lidere el partido y se convierta en primer ministro del Reino Unido. La segunda vuelta, entre las bases, culminará el 23 de julio. Pero es dudoso que una liza protagonizada por quienes han formado parte del 'gabinete May', y que no dejaron en ningún momento de conspirar contra ella y entre sí, ofrezca como resultado la designación de alguien que se vea investido automáticamente de la legitimidad necesaria para hacer realidad el 'brexit' en un tiempo de incertidumbre. Ni la fragmentación del arco político puede facilitar las cosas a quien se erija con el liderazgo de los conservadores, si no se muestra dispuesto a someterse a un nuevo escrutinio general. También Theresa May accedió al liderazgo conservador, tras el referéndum favorable al 'brexit' de 2016 y la dimisión de David Cameron, aupada por el ánimo unitario de los parlamentarios conservadores, hasta quedarse como única aspirante a dirigir el partido y el país; y sin embargo sucumbió en la división. Además, el panorama político británico ha variado tanto desde entonces que ni la popularidad de Johnson puede pretender superar la crisis que vive el Reino Unido rehusando concurrir a las urnas. El grupo parlamentario conservador ha evidenciado su querencia por las posiciones más drásticas a la hora de llevar a efecto el 'brexit', debido sin duda a que quienes ocupan los escaños que conceden el gobierno del país a los 'tories' se han ensimismado en sus cuitas internas. Pero Johnson es el primero que sabe que no es lo mismo ejercer la oposición a May dentro del Partido Conservador, negándose a abonar a la UE los costes del 'brexit', que trazar una política viable para la mejora real de las condiciones de vida de los británicos.