Muletillas del habla española

La muletilla no está dirigida específicamente al oyente, ya que al no tener contenido informativo directo, el oyente sólo percibe que el interlocutor no tiene claro lo que quiere decir y que necesita apoyarse en frases o palabras sin sentido para poder continuar hablando

Muletillas del habla española
JOSÉ MARÍA BECERRA HIRALDO

Una 'muletilla' es una palabra o frase que se repite mucho por hábito, generalmente de forma innecesaria, en ocasiones llegando al extremo de no poder decir frase alguna sin ella. Si la muletilla excede de una palabra puede ser una frase hecha. Etimológicamente, el nombre de la palabra 'muletilla' deriva de muleta, porque es algo que sirve como soporte, en el caso lingüístico como soporte de un discurso, generalmente cuando no hay una palabra o una frase más apropiada para un caso o porque al que usa la muletilla no se le ocurre en ese momento otra palabra. También las muletillas sirven como señal de identificación recíproca entre los hablantes: por ejemplo, las muletillas de un español no son las mismas que las de un argentino ni las de un argentino las mismas que de un mexicano, ni estas las mismas que las de un boliviano. Muchas muletillas tienen un tiempo de moda y luego caen en desuso o son despreciadas por anticuadas o pasadas de moda. La muletilla no está dirigida específicamente al oyente, ya que al no tener contenido informativo directo, el oyente sólo percibe que el interlocutor no tiene claro lo que quiere decir y que necesita apoyarse en frases o palabras sin sentido para poder continuar hablando; por eso una muletilla representa un 'tic verbal' en la conversación.

En España se oye 'y tal y cual' para completar frases; 'sabes lo que te digo' para comprobar si el interlocutor nos escucha; 'quiero decir' para reconducir una conversación; '¿vale?' a la espera de confirmación o comprensión del discurso. ¿'Entiendes'?, cuando se comprueba la atención del oyente; 'digamos', muletilla utilizada por quien no está muy seguro en lo que dice; 'esto...', arranque inicial de discurso dubitativo ; 'a ver', actual muletilla para iniciar discurso, muy frecuente entre las mujeres; 'como no puede ser de otra manera', última muletilla de los políticos; 'bueno, bueno' puede ser una interjección de satisfacción, una respuesta de acuerdo o una expresión de algo entendido; por contrapartida puede usarse como expresión de resignada insatisfacción. ¿'Sabes'? expresión usada para asegurarse que la persona escucha, entiende o comprende, pregunta retórica frecuente en Zidane; algo parecido a '¿está?' o '¿sí?', principalmente en Hispanoamérica; '¿ta?', aféresis preferida en Uruguay.

En Argentina se oye mucho '¿viste?', mayormente se utiliza para convencer a los incrédulos. Con el añadido '¿viste che?', en distintos países hispanoamericanos se escucha para llamar, detener o pedir atención a alguien, o para denotar asombro o sorpresa. Esta muletilla le valió el alias a Ernesto Guevara. Incluso los perros argentinos se lanzan así: 'che guau'. 'De repente' en Uruguay es utilizado como «posiblemente». 'Este...' es palabra que se suele interponer como señalando una pausa, generalmente cuando lo que se quiere decir en el momento no viene a la mente. 'Obvio' significa por supuesto en Argentina y se oye reiterativamente en casi toda frase.

'Dele' expresión utilizada para autorizar algo en Uruguay, Paraguay, Argentina, Chile, que en México y Colombia se transforma en 'ándele'. En Venezuela se escucha 'es lo que es' para poner en contexto a las personas distraídas. En Almería encontramos la expresión ¿'qué es lo que es?' para introducirnos en una conversación de gente conocida. '¡Cuándo no!', expresión usada en México para indicar que algo es muy frecuente. 'O sea', expresión que significa «es decir, a saber, esto es», muy frecuente en todo el ámbito hispano para explicar algo, como fórmula de relleno; cosa que todavía hoy escuchamos a las Preysler practicar con donosura. ¡'Eh! o ¿eh'? son expresiones usadas para preguntar, llamar, despreciar, reprender o advertir. ¿'Verdad'? busca el asentimiento del interlocutor. Su uso es general. 'Vale', interjección usada mucho en Venezuela y en el sur de España para despedirse en tono familiar. ¿'Cómo se llama'?... o también ¿'Cómo se dice?', de uso general para ganar tiempo y pensar qué decir.

¿Qué podemos decir de las muletillas locales? En Jaén es clásica la conocida 'ea, nene'. En Granada, el 'qué pollas' a final de frase, o el 'cucha' a principio de frase. Los de Málaga abundan en el 'no veas'. Los de Cádiz en el 'pisha', los de Sevilla son los 'miarma'.

El uso de muletillas puede apuntar hacia desconfianza en sí mismo, falta de concentración, incertidumbre, apocamiento, cansancio físico o mental, pobreza de contenido y escasa preparación a la hora de hablar ante otras personas. Lo peor es que se pronuncian automática o irreflexivamente y son contagiosas: quienes las escuchan de alguien pueden apropiarse de ellas y repetirlas hasta el hastío, sustituirlas o conseguir controlarlas en la expresión oral; esto último bastante difícil.

De hecho, introducen ruidos en el mensaje, pues no dicen nada ni guardan relación con lo que está exponiéndose; más aún, algunas que suelen reservarse para el final de cada párrafo, tales como ¿'Comprenden'? o ¿'Me entienden'?, ponen en tela de juicio la inteligencia de los oyentes, aunque no sea esa ni remotamente la intención; pero irritan y despiertan numerosos comentarios entre ellos, muy poco favorecedores para quienes las emplean.

En los años sesenta W. Beinhauer (un alemán tenía que ser), escribió un libro clásico llamado 'El español coloquial', donde aprendimos todos. Luis Cortés, profesor almeriense, escribió en 1992 sobre «conectores, expletivos y muletillas en el español hablado». En la actualidad el prof. Cortés dirige la revista 'Oralia' de análisis del discurso oral, siendo uno de los precursores en España de esta corriente lingüística, que surgió en 1976 en Inglaterra con Stephen Levinsohn. Un voto por la malograda profa. Vigara Tauste.

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Rae, España