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Iba a empezar escribiendo que no podía creérmelo, pero la verdad es que sí puedo. Y me lo creo. A lo de la piscina cerrada ... de Huétor Vega, me refiero, que chapó por la pandemia y hasta ahora. Lo contaba muy bien Sandra Martínez: 'Cinco años de agua estancada y deterioro'.
Lo que más me llamó la atención de la pormenorizada información de nuestra compañera es que el consistorio lleva invertidos 1,2 millones de euros en su recuperación. Y lo que te rondaré, que aún hay que «elevar el fondo porque no cumple con la profundidad máxima que establece la normativa para las piscinas de recreo», dado que corresponde a competición deportiva. A puntico están de licitar esa supuesta última actuación que permitirá su apertura.
La primera duda que me surge: teniendo en cuenta que la piscina abrió en 2011, ¿qué clase de obra se hizo para que, nueve años después, tuviera que cerrar y hayan sido necesarios 1,2 millones de euros en renovación? ¿Qué mantenimiento tuvo? ¿Alguien se ha molestado en pedir algún tipo de responsabilidad por ello o, como es 'dinero público', no hay problema en que se pierda por el desagüe?
Y con ello entraríamos en el oscuro mundo de las licitaciones. Me acuerdo —vagamente— de una información de IDEAL sobre un edificio histórico de Guadix en un estado deplorable por culpa de las sucesivas adjudicaciones de obras a empresas y convolutos corporativos que, después, o no las ejecutaban o lo hacían de una forma deficiente, cutre y precipitada. O que desaparecían de escena sin siquiera haber sacado un pico y una pala, declarándose en concurso, quiebra o, sencillamente, haciendo ghosting y despidiéndose a la francesa. O a la muy española 'hasta luego, Maricarmen', como le dice la generación millenial al más viejuno, pero igualmente mariclarillo 'si te he visto no me acuerdo', 'hasta luego, Lucas' o 'ahí te quedas, contreras'.
Poco se habla de esas licitaciones a las que concurren empresas, solas o en compañías de otras, que hacen ofertas con bajas temerarias para ganar los concursos y, después, pasa lo que pasa.
Ojalá que los vecinos de Huétor Vega, a pesar de todos los pesares, solo tarden medio año más en poder disfrutar de sus instalaciones deportivas. Para quienes ven la piscina medio vacía, y no medio llena, tan solo recordarles que la universitaria de Granada cerró en 2012 y aún está en obras.
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