Germán

Detrás de esos futbolistas a los que los niños admiran, hay vidas que los llevan a cambiar de ciudad muchas veces, sobrevolando los proyectos y alternando de colores, viviendo en hoteles, trabajando mucho y posponiendo etapas vitales que son importantes

Germán
FERNANDO FEDRIANI
FERNANDO FEDRIANI

Cuando regresa la liga, siempre me siento como un niño que se dispone a retornar al colegio. Es como si de pronto los días de verano estuviesen infectados de nostalgia, la melodía del viento habla de veranos azules y de veranos en blanco y negro, de barcos que zarpan, dejándonos a pie de puerto, con las manos convertidas en palomas blancas.

Poniendo la televisión para ver el debut del Granada tuve una auténtica revelación. ¿Ese no es Germán? Y me sorprendí reconociendo en el central titular del equipo franjirrojo a uno de mis antiguos alumnos. En aquel intenso año que pasé en el Instituto Zaidín Vergeles tuve la suerte de impartir un curso de segundo de bachillerato de adultos. Uno de los días acabábamos las clases pasadas las nueve y media de la noche y todo se iban poco a poco diluyendo, entre suspiros y susurros. Aquellas clases eran algo muy suave, casi evanescente, pero eran especiales porque la mayoría de los alumnos hacían grandes esfuerzos por estar allí.

Recuerdo que Germán se incorporó algo más tarde y también me acuerdo de que se esforzó mucho por aprobar mi materia. Alguien dijo de él que era futbolista del Granada, pero por aquel entonces la primera división quedaba relativamente lejana. Me cae bien la gente que se esfuerza por compaginar los estudios con el deporte. Y me cae muy bien la gente que, en líneas generales, se esfuerza. Así que Germán me cayó muy bien.

Detrás de esos futbolistas a los que los niños admiran, hay vidas que los llevan a cambiar de ciudad muchas veces, sobrevolando los proyectos y alternando de colores, viviendo en hoteles, trabajando mucho y posponiendo etapas vitales que son importantes. Es complejo si no los conoces porque tiendes a imaginar, detrás del titular, una vida que no es como la narran en los carruseles. Esas facilidades no existen, ni podremos nunca saber cómo llegan, ni hacia dónde se marchan.

Pensándolo bien, no recordaba haberle dado clase a ningún futbolista de primera división hasta ahora. Me alegro por él y será un aliciente más, que se suma a los muchos que ya existían, para desearle lo mejor al Granada de esta temporada que comienza.