Se confirma la parálisis

EDITORIAL

Tras la caída de la tasa de crecimiento de la Eurozona, los datos de inflación en ese mes que acaban de conocerse –la tasa interanual ha caído hasta el 1% en julio– confirman la desaceleración de la economía europea. La inflación va vinculada a la demanda, y refleja que esta es algo superior a la oferta, por lo que hay margen para el crecimiento de la actividad. En cambio, la actual tendencia a la baja representa un cierto descenso hacia la parálisis. El BCE tiene ya argumentos para poner en marcha nuevos estímulos, dudosamente eficaces ya que estamos en tipos de interés negativos. El ministro de Finanzas de Alemania, por su parte, ya ha sugerido que podría comenzar una nueva política de inversiones, de hasta 50.000 millones de euros, para retomar la actividad. No en vano la deuda alemana ha bajado del 60% del PIB. Algo que los españoles no estaríamos en condiciones de hacer, con la deuda cercana al 100% del PIB y sin margen para aplicar políticas expansivas. Además, en este contexto incierto, el hecho de seguir sin gobierno es necesariamente un grave motivo de preocupación.