Belicismo comercial

El pulso comercial que mantienen los Estados Unidos de Donald Trump y la China de Xi Jinping no solo amenaza con ralentizar seriamente el crecimiento global, sino que añade el riesgo de erosionar el libre mercado y de socavar la cultura del acuerdo introduciendo estrategias marcadamente belicistas en las relaciones económicas entre los países más pujantes del planeta. La Casa Blanca y el Gobierno de Pekín no parecen mostrar reserva alguna por financiar parte de los costes que el choque suponga para distintos sectores de sus economías. Aunque lo peor sería que ambos núcleos de poder y los intereses económicos más próximos a ellos acabaran encelándose en una espiral que se lleve por delante las bases del libre comercio. La Unión Europea y las demás regiones del mundo corren un doble peligro: por una parte, verse perjudicadas sin remisión por las 'escaramuzas de guerra'; por la otra, acabar emulando las malas artes de Trump y de Jinping.