El pulso judicial belga entre Llarena y Puigdemont comenzará el día 25

La sala 7 del Tribunal de Primera Instancia del juzgado francófono de Bruselas. / Foto: Javier Albisu (Efe) | Vídeo: Atlas

Los abogados de ambas partes celebran una primera vista para fijar posiciones

ADOLFO LORENTE

Todo ha ocurrido como se esperaba. El pulso judicial belga entre el juez del Supremo Pablo Llarena y los políticos catalanes huidos encabezados por Carles Puigdemont arrancará finalmente el día 25 después de que hoy, los abogados de ambas partes mantuvieran una primera toma de contacto en un juzgado civil francófono de Bruselas. Toca esperar. Y no sólo al día 25, ya que ambas partes creen que el proceso podría dilatarse incluso un año.

Ninguna de los actores implicados tenía obligación de acudir al tratarse de una demanda civil. Sin embargo, los exconsejeros Toni Comín y Lluis Puig sí acudieron a las dependencias judiciales, aunque no intervinieron. Durante la breve vista introductoria, la jueza, Anne Dessy, no se pronunció sobre su competencia o no para juzgar la denuncia civil contra Llarena por presunta violación de la presunción de inocencia de los demandantes, que reclaman un euro simbólico como compensación. La jueza belga se limitó a recibir los alegatos por escrito de las partes, estando representado Llarena por el abogado Hackim Boularbah y los demandantes por los letrados Christophe Marchand, Paul Bekaert o Gonzalo Boye.

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«El Reino de España y el juez Llarena cuestionan la jurisdicción de las Cortes y Tribunales belgas, por ello he solicitado que se pospusiera la audiencia al 25 de septiembre, para permitir al Reino de España intervenir para defender su inmunidad de jurisdicción y su órgano, en el juez Llarena», ha declarado Boularbah a los medios de comunicación. Así ha sido. Además, ha pedido que el asunto sea analizado por un tribunal de tres jueces porque se «trata de un caso excepcional». A priori, los abogados de los políticos catalanes no se opondrían.

Respecto al supuesto error de traducción en la que la defensa de Llarena tergiversaba las declaraciones del magistrado del Supremo que dan pie a la demanda (usaron una afirmación cuando Llarena habló en condicional), el asunto se abordará en los procedimientos escritos que deben presentar ahora las partes. Se trata de un elemento central del proceso ya que es posible que una vez admitido el «error» por los políticos catalanes, todo quede en nada.

Más allá de las anécdotas, como el hecho de que el edificio donde se encuentra el tribunal amaneció con lazos amarillos de plástico en las barandillas (un funcionario procedió a retirarlos cuando comenzó la actividad del juzgado), lo que se dirime es una pulso judicial de enorme calado mediático, que busca ahondar en la estrategia del cuánto peor, mejor, buscando incluso tumbar toda la causa iniciada en España, algo muy improbable. De momento, si se buscaba ruido, el objetivo se ha cumplido con creces.

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