«Trabajamos con muchísima delicadeza porque Julen puede estar vivo»

La operación de rescate del pequeño Julen ha despertado un enorme interés mediático tanto en España como en el extranjero./Ñito Salas
La operación de rescate del pequeño Julen ha despertado un enorme interés mediático tanto en España como en el extranjero. / Ñito Salas

Uno de los responsables del operativo asegura que mantienen esa esperanza y un despliegue de medios sin precedentes integrado por casi 300 personas

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

La maquinaria es la más moderna del mercado. También la más potente. Inmensas excavadoras y camiones para acometer un movimiento de tierra de miles de metros cúbicos. Una obra de ingeniería civil que tardaría meses y que se está haciendo en solo unos días gracias a un despliegue de medios sin precedentes en España y probablemente en el mundo.

En la sierra de Totalán trabajan cerca de 300 personas repartidas en turnos que se afanan en llegar cuanto antes al pequeño Julen, al que su familia vio caer el domingo por un pozo de prospección de 25 centímetros de diámetro y 107 metros de profundidad. Desde entonces, no hay noticias del crío, que está atrapado a una altura indeterminada bajo un tapón de tierra detectado a 71 metros.

El tiempo pesa como una losa, pero el ánimo no decae en el operativo. De hecho, la esperanza de que el crío esté vivo bajo ese lecho de arena está marcando, junto a otras muchas dificultades que se están encontrando, el ritmo de las obras. «Trabajamos con muchísima delicadeza porque Julen puede estar vivo», afirma, rotundo, uno de los responsables del dispositivo de rescate. «Si ahí abajo se han dado las condiciones adecuadas, si se ha formado una cueva con aire y agua procedente de algún río subterráneo, un ser humano puede aguantar 10 o 12 días. Incluso más», sentencia.

La última demostración del cuidado con el que se trabaja se produjo el miércoles, cuando por fin, tras 36 horas de maniobras, se consiguieron extraer los 90 metros de manguera de succión, que se había averiado y había quedado atascada dentro. Al lograr retirarla, se decidió «entubar» el pozo antes de empezar las obras de los túneles perpendicular y paralelo (finalmente se ha apostado por este último) para evitar nuevos desprendimientos de tierra que pudieran poner en peligro al crío. Pues hasta esa fue una maniobra complejísima que tardó 15 horas. La funda metálica instalada para «encamisar» el pozo pesa más de 2.000 kilos y, evidentemente, no podía descansar sobre el tapón de arena, por lo que se ha tenido que preparar una sujección en superficie para que quede literalmente colgada.

Mientras se colocaba esa funda, las máquinas trabajaban en dos frentes: la construcción de la explanada para el túnel lateral, que se ha paralizado porque «el monte se les caía encima», y la excavación de un 'cráter' de 30 metros de profundidad desde el que, con una pilotadora, se construirá –previsiblemente, hoy– el pozo paralelo que llegue a los 71 metros. Para guiar a los ingenieros en esos trabajos se ha usado la tecnología de la empresa sueca SPT, que geolocalizó a los 33 mineros rescatados en Chile en 2010.

Y ahí es donde entrará en juego la brigada de salvamento de mineros, desplazada desde Asturias. Una vez trazado el túnel vertical, ellos cavarán a mano la galería que enlazará los dos pozos a la altura del tapón de arena. Y todo, con una precisión milimétrica, porque nunca se ha descartado la hipótesis inicial: Julen aún puede estar vivo.

El interés mediático da la vuelta al mundo

El despliegue para rescatar a Julen se sigue en todo el mundo. Los teléfonos de los periodistas desplazados al lugar echan humo, con peticiones de entrevistas de medios de todo el planeta. Colombia, China, Inglaterra, Alemania, Portugal son algunos de los países en los que se sigue la noticia, aunque con especial interés en Argentina y Chile, debido a la sensibilidad con este tema por el rescate de los mineros. También se han desplazado corresponsales de Alemania, Francia, Portugal o Inglaterra. Las redes sociales también son reflejo de ese interés mediático y social. Con la etiqueta #mimanoaJulen se ha lanzado una campaña en Twitter de apoyo a la familia, a la que se han sumado ya miles de usuarios.

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