El PSOE confía en rentabilizar en las urnas el 'todos contra Sánchez' de la derecha

Los socialistas creen que el marco es similar al que llevó al jefe del Ejecutivo a ganar las primarias frente a Susana Díaz

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

La sesión de control al Gobierno en el Congreso, la penúltima antes de que el 5 de marzo queden disueltas las Cortes, se convirtió este miércoles en un acto general de precampaña, un claro ejercicio de 'todos contra Sánchez' del que, sin embargo, los socialistas confían en sacar réditos. «Volvemos a estar en el marco de las primarias de 2017 -sostiene un asesor del presidente-: los ataques desmedidos generan adhesión».

El líder del PSOE ganó hace casi dos años una de las batallas internas más cruentas en la historia del partido no sólo frente a Susana Díaz sino frente al poder institucional y a los guardianes de las esencias socialistas (desde Felipe González y Alfonso Guerra hasta Alfredo Pérez Rubalcaba e incluso José Luis Rodríguez Zapatero). Lo hizo gracias a su imagen de mártir defenestrado por negarse a permitir con su voto la investidura de Mariano Rajoy y a un discurso que le presentaba como víctima de quienes se creían dueños de la formación.

Ahora, en el entorno del jefe del Ejecutivo consideran que la estrategia de Pablo Casado y Albert Rivera puede producir el mismo efecto en el electorado de izquierdas e incluso en el del centro. Por eso, defienden que la dirección de Ciudadanos les hizo un «regalo» inesperado el pasado lunes al acordar por unanimidad que no habrá pactos postelectorales con el PSOE. «Han dejado claro dónde están y nos han abierto hueco», sostienen.

El lunes, en su primera entrevista desde que anunció su intenciónde convocar elecciones el 28 de abril, Sánchez ya se esforzó por ofrecer su perfil más moderado, del mismo modo que cuando fue desalojado de la dirección del partido (y Podemos aún disputaba al PSOE el liderazgo en la izquierda) cultivó una imagen más radical. En el pleno de este miércoles, evitó contagiarse por la dureza del tono empleado en su contra por Casado, Rivera e incluso por Irene Montero pero no dejó ataque sin respuesta. «Espero que el 28 de abril -dijo- la mentira y la crispación salgan de la vida política».

«Miente - espetó el jefe del Ejecutivo al líder del PP, después de que este le acusara de «vender la Nación a quien quiere destruirla»-porque no tiene ni argumentos ni razones para hacer oposición y porque en esa foto de la involución en Colón se manifestó contra un Gobierno legítimo; su problema no es cómo gobierna el PSOE, es que gobierne».

«Cambio de chaqueta»

También a Rivera le echó en cara la concrentración del domingo 10 de febrero junto a Vox, pero sobre todo, apuntó al que a juicio de los socialistas y también de los populares es el principal punto débil de Ciudadanos, su falta de credibilidad. Si el dirigente liberal le acusó de haberse prestado a tratar al gobierno de Cataluña como al de un Estado extranjero y de haber estado dispuesto a negociar con Quim Torra su documento de 21 exigencias (algo que el Ejecutivo siempre ha negado), Sánchez le tildó de veleta. «Después de la foto de Colón debe tener un armario lleno de chaquetas -le dijo-. Dejó la del supuesto liberal y se ha puesto una chaqueta que huele a naftalina, la de la derecha».

Además, el presidente del Gobierno censuró a Rivera que pretenda poner un «cordón sanitario» a un partido que lleva «140 años sirviendo a España» y que «ha liderado el final del terrorismo» de ETA. «¿Qué concepto tiene de democracia? Una concepción excluyente , excluye a los millones de pesonas que confían en el PSOE».

Con Unidas Podemos, sin embargo, Sánchez fue mucho más suave. Montero aseguró que el PSOE no es «de fiar» y pidió explicaciones por la orden de no ejecutar el 50% del gasto presupuestario (una medida de prudencia para no dejar maniatado al próximo Ejecutivo). «Hasta el que no nos vota sabe que para evitar el Gobierno de las derechas el voto útil es el de Podemos, que si usted lo necesita va a volver a pacatr con esos señores», dijo en alusión a Ciudadanos. «Es evidente -respondió el jefe del Ejecutivo- que estamos en precampaña, su intervenció ha sido más eso que un retrato fidedigno de la legislatura».

El Gobierno aspira a aprobar por decreto algunas de las medidas sociales que llevaba en sus cuetnas antes del 28 de abril. Y, para tener éxito, necesitará el apoyo de los socios de la moción de censura.