La ONU reprocha a España la devolución sumaria de un menor en Melilla

La ONU reprocha a España la devolución sumaria de un menor en Melilla
Europa Press

Denuncia que no tuvo garantías jurídicas al no estar asistido por un abogado o un traductor para reclarmar sus derechos al no viajar acompañado

EUROPA PRESSMadrid

El Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas ha desaprobado la devolución sumaria a Marruecos de un menor no acompañado procedente de Mali que en el año 2014 saltó la valla fronteriza de Melilla con el país alaui. El caso, que llegó ante la ONU por Fundación Raíces y European Center for Constitutional and Human Rights (ECCHR), ha generado el primer dictamen de Naciones Unidas sobre las devoluciones sumarias de menores de edad.

Esta práctica -también conocida como devolución en caliente- está recogida en la Ley de Seguridad Ciudadana, una norma que bajo la figura jurídica del 'rechazo en frontera' ampara la expulsión a Marruecos de los inmigrantes interceptados en el salto de las vallas de Ceuta y Melilla.

Sin embargo, el dictamen del Comité de la ONU ha concluido que la ley y la práctica española vulneran varios derechos contenidos en la Convención de los Derechos del Niño. Concretamente, alega que las autoridades españolas no identificaron al menor, no se le brindó la «protección y asistencia especial en su condición de niño no acompañado (artículo 20 de la Convención sobre los Derechos del Niño).

La decisión de las autoridades españolas tampoco respetó el principio de no devolución, al tiempo que expuso al menor «a correr el riesgo de sufrir actos de violencia y tratos crueles, inhumanos y degradantes en Marruecos». Según apunta, España «no consideró el interés superior del niño» (artículo 3 de la Convención).

D. D., que es el muchacho maliense que siendo menor de edad fue expulsado de Melilla, había saltado las vallas fronterizas y entró en territorio español cuando fue detenido por la Guardia Civil, que le esposó y entregó a las fuerzas de seguridad marroquíes, según denuncia.

De esta manera, el joven no tuvo ni posibilidad de reclamar protección como menor no acompañado, ni fue asistido por un abogado ni tuvo intérprete, por lo que no contó con las garantías jurídicas pertinentes. «Me siento feliz y más libre ahora. Me gustaría que todo el mundo lo supiese y que no volviese a ocurrir nunca más», señala tras conocer el dictamen. En la actualidad D. D. trabaja como jardinero en Madrid.