Pedro Sánchez activa su plan de emergencia y endurece el tono con el secesionismo

Pedro Sánchez. /EP
Pedro Sánchez. / EP

El jefe del Ejecutivo se presenta como el único líder moderado, víctima a partes iguales de la radicalidad de la derecha y los independentistas

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Pedro Sánchez ya ha activado su plan de emergencia, el discurso que tenía preparado en caso de que el independentismo le dejara tirado y, pese a sus esfuerzos, optara por tumbar los Presupuestos Generales del Estado. Lo puso en práctica ayer, sábado, en Baracaldo, durante el acto de presentación del candidato a la alcaldía de la localidad vizcaína para las elecciones del 26 de mayo. Es el relato que le presenta como un líder dialogante y moderado, acosado por dos extremismos: la sinrazón de los secesionistas y la falta de lealtad de una derecha que, desde su punto de vista, considera el Estado su patrimonio personal.

«Entre el viaje a ninguna parte del independentismo y la vuelta atrás de las derechas recentralizadoras hay una amplia mayoría que defendemos la España autonómica porque es garantía de una España basada en la cohesión social», dijo sólo un día después de tirar la toalla con PDeCAT y Esquerra y uno antes de la gran manifestación de PP, Ciudadanos y Vox motivada por sus «cesiones» a los rupturistas. Su intención es ocupar ahora el espacio de la centralidad. Aunque en el propio PSOE muchos temen que, tras la polémica del «relator», sea demasiado tarde.

El presidente del Gobierno se esmeró en enfatizar que, por osados que hayan sido sus gestos hacia la Generalitat y los partidos que la apoyan en los ocho meses que lleva en la Moncloa, siempre ha tenido claros los límites. «La autodeterminación no sólo no es constitucional y no la vamos a aceptar nunca -insistió- sino que, además, de manera reiterada la sociedad catalana ha dicho que no quiere independizarse». El PSOE tiene asumido que para intentar neutralizar las críticas de la oposición tendrá que machacar una y otra vez este mensaje. E incluso que habrá de achacar a su fimeza con este asunto la decisión de los dos principales partidos independendentistas de presentar enmiendas de totalidad contar las cuentas públicas.

Contra los recortes

Sobre el papel, aún cabe una posibilidad de que ambas fuerzas reconsideren su decisión y retiren los vetos que amenazan no ya los Presupuestos sino toda la legislatura. Tienen hasta el miércoles para hacerlo. Pero los socialistas ven escasas posibilidades de que así sea y no es baladí el hecho de que el martes comience el juicio en el Tribunal Supremo contra los impulsores del 'procés'. «Si al final los independentitas y la extrema derecha representada en el Parlamento por PP y Ciudadanos votan en contra de unos Presupuestos sociales, después de siete años de recortes, espero que los españoles tomen nota de su falta de compromiso con el bienestar de nuestro país», argumentó ante los suyos.

Nadie sabe cuánto aguantará el jefe del Ejecutivo antes de convocar elecciones si esta semana su proyecto fracasa y pierde la mayoría de la moción de censura, pero él ya se prepara para la cita con las urnas. En la dirección del partido confían en que la entrada de Vox en las instituciones con peso específico, la gran sorpresa de las elecciones del 2 de diciembre en Andalucía, tenga un efecto movilizador en una izquierda algo apática e incluso retraída por la estrategia hacia Cataluña. Y también Sánchez usó hoy esa baza.

«El PP y Ciudadanos se han equivocado radicalmente; creen que pactando con la utlraderecha la van a moderar y es todo lo contrario, mañana lo vamos a ver», dijo en alusión a la manifestación convocada en la Plaza de Colón, en Madrid. «Hay una España en positivo, de libertades y derechos, y mañana se va a ver a una España en blanco y negro que lo que propone es simplemente dar marcha atrás». Ese es, según argumentó, el gran debate que se dirimirá en los próximos comicios, en España y en Europa.