El PP intenta no enredarse con el caso del máster ahora que necesita tomar impulso

Pablo Casado, durante un discurso. /Pau BARRENA (AFP)
Pablo Casado, durante un discurso. / Pau BARRENA (AFP)

En el partido creen que la investigación a Casado quedará en nada, pero lamentan el «ruido» a meses de las elecciones

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

En el Partido Popular es tiempo de minimizar riesgos. Dado que en agosto el Tribunal Supremo no resolverá si Pablo Casado debe ser investigado por posibles irregularidades en la obtención del máster en la Universidad Rey Juan Carlos, el partido intenta no enredarse en una polémica que puede frenar su recuperación. La pauta ya la marcó el jueves el presidente de los populares: «No voy a dar ninguna explicación más». Y hoy el portavoz del grupo en el Senado, Ignacio Cosidó, siguió la senda. «A los ciudadanos valencianos les interesa mucho más el incendio -se refirió desde Valencia al fuego en Llutxent- y las medidas que tome el Gobierno con urgencia para reparar los daños que el ordenador de Casado».

Los populares acometieron en julio la renovación de su cúpula con la confianza de poder reconquistar el terreno cedido en el centroderecha y dejar atrás el lastre de los escándalos. El rejuvenecimiento de la dirección permitió hoy al vicesecretario de Organización, Javier Maroto, defender en una entrevista en Europa Press que el nuevo PP «ahora sí que sí» está «totalmente desvinculado» de los casos de corrupción, como Gürtel, que han ido erosionando el partido. «Hemos pasado página por completo; (...) por fin, y con una sonrisa en la boca, vamos a poder hacer lo que llevamos tanto tiempo queriendo hacer: mirar para atrás y decir que no tenemos nada que ver con estas personas», zanjó. Pero la investigación sobre el máster de Casado podría llegar a dificultar el impulso que esperan los conservadores.

La oposición ya ha encontrado en este asunto un factor de desgaste para el PP. Al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, la polémica le ha servido para rescatar su propuesta de supresión de los aforamientos y para vender que su partido sí que no carga con «mochilas». Mientras, en el PSOE acusan a los populares de haber elevado el tono en materia de inmigración o terrorismo para tapar el asunto del máster. «Hoy no se dan las condiciones para que una persona con ese lastre sea el candidato a presidente de España», llegó a espetar esta semana el máximo representante de la Generalitat Valenciana, el socialista Ximo Puig.

Y la presión puede ir en aumento tras el descanso estival, cuando se inaugure el nuevo curso político y Casado se estrene en las sesiones de control a Pedro Sánchez en el Congreso. Fuentes del PP en algunos territorios anticipanel «ruido» que puede generarse si el Tribunal Supremo cita al presidente de su partido a declarar como investigado -la antigua figura de imputado- y esperan una rápida resolución. Lo contrario podría empañar, lamentan, la preparación de las elecciones autonómicas y locales del próximo año.

Hay quien tiene la sensación de que el «bucle» nunca cesa, que el «foco» está siempre sobre el PP. Más aún estos días, después de que la titular del juzgado de instrucción número 51 de Madrid haya elevado al Supremo la causa y haya sugerido revisar el portátil del líder de los populares para comprobar si los trabajos del máster se realizaron en el curso académico 2008 / 2009. De momento, Casado ha eludido aclarar si aún conserva ese ordenador.

Tranquilidad

En todo caso, fuentes del PP garantizan que su presidente está «absolutamente tranquilo» y convencido de que los magistrados acabarán archivando la causa. Es más, los diversos dirigentes consultados aseguran haber hablado con él y confían plenamente en su palabra. Recuerdan que la polémica ya estaba sobre la mesa cuando el 21 de julio los populares le eligieron sucesor de Mariano Rajoy. Y en el partido argumentan que de no haber tenido claro que todo iba a quedar en nada, nunca habrían respaldado su proyecto.

El secretario general de la formación, Teodoro García Egea, llegó a hablar el lunes de «persecución» y defendió que la «honestidad» de Casado está fuera de toda duda. Ese es, desde luego, uno de los valores que el presidente del partido pretende reivindicar para esta nueva etapa.

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