El Rey citará la próxima semana a los líderes aunque no haya acuerdo para la investidura

Pedro Sánchez (i) y Felipe VI. /Efe
Pedro Sánchez (i) y Felipe VI. / Efe

La última fecha para convocar el pleno es el 21 de septiembre pero parece descartada

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Felipe VI convocará la próxima semana, es posible que a partir del martes, a los líderes de las fuerzas políticas para constatar que ninguno reúne los apoyos suficientes para obtener la confianza del Congreso para ser presidente del Gobierno. El Rey, como los jueces, no se informa de los hechos por los medios de comunicación y necesita conocer de primera mano el parecer de los protagonistas antes de tomar una decisión.

El pasado 26 de julio, un día después de la investidura fallida de Pedro Sánchez, la Casa del Rey anunció en un comunicado que Felipe VI haría la segunda ronda de consultas «antes de que finalice el plazo constitucional de dos meses desde la primera votación de investidura», celebrada el 23 de julio. Si, como todo apunta, el líder socialista no cuenta con los apoyos procederá a «la disolución de ambas Cámaras y a la convocatoria de nuevas elecciones generales» el 10 de noviembre.

Será la segunda vez en tres años que el Rey se enfrenta a este trance, por el que su padre don Juan Carlos nunca pasó. La primera fue en 2016, cuando Sánchez tampoco consiguió la investidura tras el desistimiento de Mariano Rajoy y se convocaron nuevas elecciones para el 26 de junio.

Claro que la situación puede cambiar si en los días que restan el PSOE y Unidas Podemos llegan a un acuerdo. Una posibilidad que, según admiten en ambas formaciones, es muy reducida. En ese improbable caso, la ronda serviría para designar a Sánchez candidato. Para celebrar el debate hay tiempo hasta el 21 de septiembre, ese día se produciría la primera votación, la que exige un apoyo con mayoría absoluta al candidato, y 48 horas después, el 23 de septiembre, la segunda para la que se requiere una mayoría simple. El plazo para evitar la repetición de elecciones vence a la medianoche de ese lunes. Un escenario, aunque viable en lo temporal, está casi descartado en lo político.

Papel institucional

En este tortuoso proceso, Felipe VI podría haberse encontrado en un dilema que hubiera puesto a prueba su papel institucional. Si Unidas Podemos hubiera decidido apoyar gratis, sin un acuerdo, la investidura del líder del PSOE, este tendría los votos suficientes, 165, para obtener la investidura. En esa hipótesis, esgrimida como amenaza por los dirigentes morados durante la negociación, el Rey hubiera tenido que decidir si proponía a Sánchez a sabiendas de que la inestabilidad de la legislatura estaría garantizada y que las posibilidades de un adelanto electoral serían elevadas.

Pero desde la formación morada garantizaron ayer que sería «enormemente irresponsable» optar por esa fórmula y no trasladarían al Rey esa posibilidad porque sumiría al país en una «gran inestabilidad».