La UE acerca posturas con Italia y prescinde del Este para resolver la crisis migratoria

Pedro Sánchez junto a la canciller alemana Ángela Merkel en la cumbre de Bruselas. / EFE

16 de los 28 líderes se reúnen en Bruselas sin alcanzar acuerdos concretos aunque cierran filas con los países más afectados

ADOLFO LORENTECorresponsal en Bruselas

No hubo acuerdos. Quizá nadie los esperaba, pero existía esa posibilidad. Pero no, nada. Sólo palabras bienintencionadas, aunque viendo cómo estaba la cosa, no es poco. «Esperanzador» fue el adjetivo empleado por Pedro Sánchez a la salida. «Ha ido mejor de lo esperado», recalcó el primer ministro maltés, Jospeh Muscat. «No podemos dejar solos a los socios más afectados», reiteró Angela Merkel. El relato comunitario insiste en ver el vaso medio lleno, es su única esperanza ante un mar de interrogantes. ¿Qué hacer con los extranjeros que son rescatados en el mar? ¿Qué pasa con el asilo? ¿Dónde ubicar esos «nuevos centros cerrados de desembarco»? ¿Qué ocurre si una persona tiene que ser deportada y su país de origen no le acepta? ¿Quién paga todo esto?

Preguntas que a día de hoy siguen sin respuestas. Dos cosas sí parecen claras. La radical Italia se va «muy satisfecha» de la cumbre, como tuiteó su primera ministro, Giussepe Conte, ya de camino al aeropuerto. Y dos, si llegan las soluciones no serán entre los Veintiocho. Los insolidarios países del Este ni están, ni nadie en las grandes capitales les esperan.

Domingo de cumbre. Sí, hubo minicumbre en Bruselas, lo que evidencia la gravedad del asunto. No hay crisis que no se revuelva con una épica madrugada o una reunión de emergencia en fin de semana. Tocaba la segunda opción. La primera llegará el jueves, durante la celebración del Consejo Europeo. La historia vuelve a repetirse. Cuando llegan los problemas, la desunión europea aflora con suma facilidad. La unanimidad tiene las horas contadas. La Europa de las dos velocidades ha llegado para quedarse, también en lo migratorio. El mensaje de este domingo fue meridiano y lleva membrete francoalemán: Basta de arrastrar los pies. El 'conmigo o contra mí' domina el debate.

Convencer a Roma

Cuando surgen las dudas, siempre conviene escuchar a Angela Merkel. «Sabemos que en el Consejo Europeo, desgraciadamente, no alcanzaremos una solución completa para la cuestión migratoria. Por ello habrá acuerdos bilaterales o trilaterales, para ver cómo podemos ayudarnos los unos a los otros, y no esperar siempre a los 28 Estados miembros». Y si las dudas persisten, ahí está Francia, Emmanuel Macron: «La solución que debemos aportar es europea y se construirá únicamente sobre la cooperación entre los Estados miembros. La solución será entre 28 o entre los países que decidan avanzar juntos».

Alemania y Francia, pero también España, que seguirá a pies juntillas las propuestas de las dos grandes potencias, buscan a toda costa atraer a Italia a la causa europeísta pese al populismo de extrema derecha mostrado por su ministro del Interior, Matteo Salvini, quien no sólo se atreve a denegar el atraque de barcos de ONG con cientos de migrantes en sus puertos, sino que se pavonea de ello.

Que hay división en la UE lo evidencia la propia minicumbre en sí misma, organizada en buena medida para 'salvar' a Merkel, cuyos socios bávaros le han puesto contra las cuerdas por su 'debilidad' migratoria. A la llamada de Juncker acudieron 16 de los 28 líderes europeos. Además, el equipo del presidente del Consejo, Donald Tusk, ya se ha encargado de trasladar su malestar a los medios al grito de «somos 28 y las cosas se hablan entre los 28». Los rebeldes del Este, el Grupo de Visegrado (Hungría, República Checa, Eslovaquia y Polonia) también han puesto el grito en el cielo, pero hace tiempo que dejaron de formar parte de la solución. Su falta de solidaridad con el rechazo a las cuotas obligatorias para acoger a refugiados ha roto demasiadas cosas en el seno del club, que busca castigarles disminuyendo su parte de los fondos estructurales.

Controlar las fronteras y asilo

Si en algo están todos de acuerdo es en que hay que extremar el control de la fronteras exteriores de la Unión para salvar Schengen, el espacio de libre circulación de personas. Así lo recalcó el primer ministro austríaco, Sebastian Kurz, o el belga, Charles Michel. La polémica surge en torno a la propuesta de los nuevos centros de migrantes, dónde deberían ubicarse. Mientras el Consejo ha propuesto en sus conclusiones que estén fuera de la UE, sobre todo en el Norte de África, Francia y España insisten en todo lo contrario.

Pero Italia no dará su brazo a torcer, como recoge el décalogo de propuestas que Conte entregó en la reunión. Los quiere muy lejos de la UE para desde aquí, decidir quién debe ser deportado o tiene derecho al asilo. Y en caso de lograrlo, aquí el mensaje de Merkel: «Los refugiados no tienen derecho a elegir país».

Pedro Sánchez, en la cumbre de Bruselas.
Pedro Sánchez, en la cumbre de Bruselas. / REUTERS

Más información

Fotos

Vídeos