La Moncloa y la Generalitat de Cataluña negocian una 'minicumbre' con Sánchez, Torra, ministros y consejeros

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención en la sesión de control al Gobierno./EFE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención en la sesión de control al Gobierno. / EFE

El Palau insiste en el formato de la minicumbre de tres a tres

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

En la Moncloa y en la plaza de Sant Jaume reconocen que la minicumbre con tres miembros del Gobierno central y otros tres de la Generalitat es una opción para la cita del viernes en Barcelona. La vicepresidenta, Carmen Calvo, y su homólogo catalán, Pere Aragonès, y la consejera Elsa Artadi negocian contrarreloj el formato de una reunión en la que las formas se han convertido en el fondo. Quim Torra, entretanto, guarda silencio y no se sabe si aceptará el escenario que sus colaboradores negocian. Pedro Sánchez insiste en que quiere la reunión, pero se lava las manos si no es posible porque la responsabilidad recaerá en el presidente catalán.

Lo que iba a ser un gesto de «concordia» se ha convertido en un embrollo político de primera magnitud. La reunión del Consejo de Ministros en Barcelona estaba pensada como un gesto de distensión. La realidad, sin embargo, está muy lejos de esas beatíficas intenciones. El independentismo radical, léase Carles Puigdemont y su núcleo de confianza, los CDR, la CUP, la ANC y una pléyade de organizaciones satélites, está en pie de guerra ante lo que consideran una provocación y han convocado protestas de todos los colores. Los sectores más posibilistas de Esquerra y el PDeCAT intentan aplacar los ánimos y tratan de acotar las manifestaciones al terreno pacífico y democrático.

Torra está atrapado entre los dos fuegos. No quiere renunciar a la vía del diálogo que siempre ha reclamado, pero tampoco quiere la imagen del claudicante ante las pretensiones del Gobierno central. Calvo, Aragonès y Artadi intentaron desbrozar el camino este lunes en Barcelona, pero por ahora no hay acuerdo. La mesa con Sánchez, su vicepresidenta y la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, a un lado, y Torra, su vicepresidente, y la consejera de Presidencia, al otro, ha ganado enteros en las últimas horas, reconocen por los dos lados, pero no acaba de satisfacer del todo.

Arran calienta el 21-D con un ataque a 14 sedes del PSC

CRISTIAN REINO | Barcelona

El lunes la Llotja de Mar, sede de la Cámara de Comercio de Barcelona que acogerá el Consejo de Ministros este viernes, apareció con pintadas contra Pedro Sánchez y este martes el PSC denunció ante los Mossos el ataque de 14 de sus sedes en diferentes poblaciones de Barcelona.

Todos ellos llevaban la firma de Arran, la rama juvenil de la CUP, que llenó de pintadas los locales socialistas tres días antes de la reunión del Consejo de Ministros en Barcelona, para la que se preparan protestas por toda Cataluña. «El 21-D, tumbaremos el régimen», advirtieron los independentistas en sus pintadas. «La intolerancia no hace más que animarnos a seguir trabajando día a día para conseguir una Cataluña de todos y para todos», replicaron los socialistas catalanes. También el PP denunció el ataque a una de sus sedes en Badalona.

Además, Arran colgó dos muñecos de una soga en un puente en Terrassa (Barcelona) junto a una pancarta con las imágenes de Franco y Pedro Sánchez y el lema de «tumbemos el régimen». Arran y los CDR han anunciado movilizaciones para el jueves y el viernes que podrían derivar en altercados con la Policía autonómica.

Es una fórmula que se podría leer como una claudicación del presidente del Gobierno ante las pretensiones del presidente de la Generalitat, y abonarías las acusaciones de PP y Ciudadanos de haber «mendigado» el encuentro. Pero tampoco colma las expectativas de Torra, que quería una cumbre «de gobiernos». No es, sin embargo, la única fórmula sobre la mesa. Han hablado también de un encuentro informal en la cena que la patronal catalana Foment del Treball ha organizado el jueves. Otra posibilidad es que Sánchez acuda al Palau de la Generalitat a verse a solas con Torra, y sus colaboradores se reúnan aparte. Tampoco está descartada la idea inicial de un encuentro a secas de los dos gobernantes.

«Creo que sí» habrá reunión, comentó este martes Calvo con optimismo y sin dar detalles del cómo. Aragonès insistió en que «lo más adecuado» es la cumbre «gobierno a gobierno», pero desde la Moncloa replicaron que «no tiene sentido». El Gobierno de España es «también el de Cataluña», acotó la vicepresidenta.

La pandilla

Mientras su número dos se fajaba con los enviados de la Generalitat, Sánchez mantuvo un tenso debate en Senado con los portavoces de Esquerra y el PDeCAT. Aunque el pleno estaba convocado para hablar de la gestión del Gobierno y de la política migratoria, Cataluña, una vez más, copó buena parte de las intervenciones. La aspereza del lenguaje no estuvo acompañada de novedades porque el presidente del Gobierno, la republicana Mirella Cortés, y el neoconvergente Josep Lluìs Cleries intercambiaron los argumentos de siempre solo que con más crudeza. Sánchez reclamó a los independentistas, y a Torra en particular, que desistan del camino de la unilateralidad porque «es una vía ciega».

En línea con el endurecimiento de su discurso en las últimas semanas, Sánchez dijo que no quería oír nada de referendos de autodeterminación porque los celebrados han sido consultas «para su pandilla» independentista y no para toda la sociedad catalana, que en su mayoría, como se comprueba en cada elección ha dado la espalda al soberanismo. «Lo que Cataluña pide a gritos -remató- es convivencia, no independencia».

También lanzó un mensaje de consumo interno para los que en su partido han clamado por la ilegalización de las fuerzas secesionistas. «A juicio del Gobierno y del PSOE, los problemas se solucionan, no se prohíben», avisó a los presidentes de Aragón, Javier Lambán, y de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que han abogado por esa fórmula. Esa es la postura del Gobierno, y pidió a Esquerra y PDeCAT que se guíen por sus palaras, «no por lo que dicen otros».

El presidente catalán anuncia una querella contra Casado

Los asesores legales de Quim Torra ultiman una querella contra Pablo Casado, por haberlo tachado de «desequilibrado», según informaron este martes fuentes del Ejecutivo catalán. El líder del PP participó el fin de semana en la presentación del candidato popular a la alcaldía de Barcelona, Josep Bou, y durante su intervención calificó así al presidente de la Generalitat por sus polémicos artículos y por haber «ansiado» la vía eslovena en Cataluña. «No es un insulto. Se le debe cesar ya», reclamó también. El lunes, además, volvió a definir a Torra como «un desequilibrado» partidario de un «derramamiento de sangre».

Más información