Podemos, diez meses de vida al alza

Pablo Iglesias. /
Pablo Iglesias.

Desde el pasado enero el partido de Pablo Iglesias ha logrado definir su estructura interna con el fin de alcanzar la Moncloa

ANDER AZPIROZMadrid

Sólo diez meses después de su creación Podemos se ha convertido en el primer partido en la preferencia de los españoles en intención de voto directo. Se trata de un logro que ninguna fuerza que no fuese UCD, PSOE y PP había conseguido encaramarse al primer puesto de las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Podemos nació el pasado enero como lugar de convergencia de las distintas corrientes ideológicas que ampararon las protestas del 15-M. Pero a diferencia de este movimiento espontáneo y escasamente organizado, el nuevo partido apostó por dar el paso que separa la reivindicación callejera de la participación en las instituciones. Y lo hizo con el único y declarado objetivo de cambiar el sistema de la casta el bipartidismo de PP y PSOE- desde dentro.

Entro todos los dirigentes de Podemos uno destacó sobre los demás desde el minuto uno de vida de la formación. Pablo Iglesias, profesor de Ciencia Política, habitual en las tertulias políticas de televisión y experto en comunicación, ha logrado hacer que millones de españoles crean en un mensaje que ha venido repitiendo machaconamente. A Podemos no le basta con ser segundo, ha nacido con vocación de ocupar el poder y lo va a conseguir.

El primer aviso de que la apuesta de Iglesias por alcanzar la Moncloa llegó en las europeas del pasado mayo. Podemos, con la cara de su líder en la papeleta, sumó más de 1,2 millones de votos y cinco representantes en la cámara de Estrasburgo. "Nuestro objetivo es ganar las elecciones y gobernar. Los ciudadanos han dado un mensaje de que las políticas que se han llevado a cabo hasta ahora son contrarias sus intereses. Basta de gobernar para los bancos y que se gobierne para los ciudadanos", avisó ya Iglesias la noche del 25 de mayo nada más conocerse sus excelentes resultados.

A lo largo de los últimos meses Podemos se ha sumergido en un proceso para definir una estructura interna que le permita alcanzar la Moncloa y otorgue la necesaria coherencia a las decisiones de un partido abierto a las bases y a que día de hoy cuenta con más de 215.000 afiliados. Pese a no estar exentos de disensiones internas, todos y cada uno de los pasos dados se han saldado con un rotundo impulso al liderazgo de Iglesias y su estrecho equipo de colaboradores, formado por los también profesores universitarios Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa, Luis Alegre e Iñigo Errejón. Primero lograron encabezar el equipo técnico encargado de dirigir el proceso de constitución de la formación. Después impusieron con un apoyo aplastante de las bases del partido su modelo de organización interna y los principios éticos y programáticos, una votación en la que Iglesias tuvo que hacer frente a una corriente crítica liderada por los también eurodiputados Pablo Echenique, Lola Sánchez y Teresa Rodríguez.

Secretario general

El siguiente peldaño será la aclamación de Iglesias como secretario general de la formación el próximo 15 de noviembre tras una votación en la que nadie duda que resultará vencedor.

Ya con un partido estructurado el profesor de Ciencia Política afrontará una nueva prueba de fuego con las elecciones autonómicas. Iglesias y su equipo han decidido no participar en las municipales bajo el nombre de Podemos para, reconocen, no quemar la marca antes de las elecciones. Sí competirán en las autonómicas, donde guardan esperanzas de vencer en algunas comunidades.

Pero el principal objetivo, la razón de ser de Podemos, llegará como muy tarde en noviembre del año que viene con la celebración de las generales. Será entonces cuando se compruebe si Pablo Iglesias y Podemos logran poner fin al bipartidismo que tanto desprecian.