Los lugares de 'marcha' son escenario de múltiples formas de violencia sexual

Imagen de archivo de una fiesta de la primavera en el botellódromo. / ALFREDO AGUILAR

Una investigación de la UGR reclama intensificar las estrategias preventivas y la educación cívica

ANDREA G. PARRAGRANADA

«Un día fuimos a hacer pipí y vino un niño detrás que conocíamos de vista, y empezó a decir que hiciésemos un trío, no sé qué, te toqueteo por aquí, por allá, y claro, pues yo ya me puse fatal y le dije que se apartase de mí, que se fuese [...] Me sentí muy incómoda en ese momento, si te estoy diciendo que no, es que no». Es el fragmento de un testimonio de una joven (Lola) que aparece en una investigación que coordina la Universidad de Granada (UGR) y en la que participa el Centro de Investigación en Criminología de la Universidad de Castilla-La Mancha y un grupo de investigadores procedentes de distintas disciplinas y universidades.

En ese trabajo científico se determina que en los espacios de ocio juvenil se dan múltiples formas de violencia sexual, que están normalizadas en un contexto «machista y patriarcal». Analizan la violencia interpersonal y de género en los espacios de ocio juvenil, donde es frecuente el consumo de alcohol y otras drogas, a través de métodos de investigación cualitativos. En concreto, hasta la fecha se han realizado 26 entrevistas en profundidad a 11 chicas y 15 chicos, de entre 16 y 22 años, residentes en las localidades de Granada, Sevilla y Albacete.

En ese trabajo han obtenido información relevante de temas de actualidad -el de La Manada es el más conocido, pero hay muchos más por desgracia- que están generando especial preocupación y controversia. Se han analizado los patrones de consumo de alcohol de los adolescentes, sus ideas sobre las relaciones afectivas y sexuales, los comportamientos violentos interpersonales y de género, y las prácticas sexuales asociadas a estos contextos recreativos, entre otros.

Nuria Romo, profesora del departamento de Antropología Social y en el Instituto Universitario de Investigación de Estudios de las Mujeres y de Género de la Universidad granadina, coordinadora de este proyecto, alerta de las situaciones que se viven en las zonas de ocio de abuso y denunció como se fuerza a las chicas en situaciones muy difíciles. «No es una cuestión consustancial a salir de fiesta que te toquen el culo, no es no y no», dice la profesora Nuria Romo.

En los relatos, que incluye la investigación, las jóvenes expresan sus vivencias en lo relativo a las «agresiones sexistas» que sufren. Con mayor frecuencia son ellas las que las padecen en los lugares de fiesta, algo que parece determinar mucho este tema, como dice uno de los chicos entrevistados: «El tema de relaciones físicas está muy presente, entonces si juntas eso, alcohol, bailando, es una combinación un poco pesada». (Andrés, 17 años).

Ligoteo agresivo

Las chicas entrevistadas se quejan de que los chicos las acosan mucho e intentan ligar con ellas de forma agresiva. En sus propias palabras: «Ligoteo en plan de que hay que obligar a la chica a que esté con ese chico» (Isabel 20), o «ella puede decir que no, ahora que el otro lo acepte es otra cosa» (Patricia, 17). Relatan episodios en los que son perseguidas en espacios públicos y tienen que aguantar comentarios obscenos que les provocan miedo. También dicen que sufren muchos toqueteos en los bares, e intentos más serios de abusar sexualmente de ellas, sobre todo si están solas. Por eso intentan ir siempre acompañadas, ya sea si van al baño o de vuelta a casa por la noche.

Los chicos entrevistados en esta investigación no desmienten lo que dicen ellas. Hablando de lo que hacen sus amigos u otros chicos, confirman que se ponen muy pesados: «Sí que ha habido veces de salir y ver a un grupo de tíos acosando a una chica» (Iván, 16). A su vez, que los acosos, toqueteos y los comentarios intrusivos son prácticas habituales, especialmente si van en grupo.

Además, advierten que algunos chicos aprovechan el estado de embriaguez de las chicas, e inclusive tienen la 'técnica' de emborracharlas, para forzar las relaciones sexuales, dicho de otro modo, para que cedan. También han constatado casos de 'sextorsión'. «Esto implica amenazas de publicar fotos comprometidas en alguna red social, mandarlas o difundirlas entre otras personas cuando se rompe una relación amorosa o como forma de presión para tener relaciones sexuales no deseadas. En estos casos, las víctimas en nuestra investigación suelen ser las chicas», recoge el informe. En el estudio hay un testimonio como el siguiente: «No en una red social tipo Instagram o Twitter [...], pero, sí que conozco de gente de mi pueblo que ha tenido alguna novia y han acabado mal y, por ejemplo, se pasaban entre ellos fotos desnudos y después a lo mejor el chico, pasaba fotos de ella a otra gente, total que le acabó llegando a todo el mundo. Se las pasaba por whatsapp (Enrique, 1999)».

La profesora Romo expone que la situación es preocupante (hace un inciso para advertir también de las consecuencias en la salud del consumo de alcohol en chicos y chicas) y reclaman actuaciones. «Entre otras medidas, es necesario intensificar las estrategias preventivas y la educación cívica, llevar las campañas anti agresiones sexistas -que se están realizando en la fiestas más populares- a estos espacios habituales de ocio, y revisar las medidas de control y seguridad. También la respuesta jurídico-penal y la práctica judicial al respecto, dado que la mayoría de los comportamientos que refieren los chicas entrevistados son conductas reprochables en nuestro Código Penal», demandan las investigadoras. Presentaron estos resultados de su investigación en el XII Congreso Español de Criminología. Se hizo en un espacio en el que se llamó la atención también en el campo del Derecho para que actúe.

Investigación más amplia

Este trabajo forma parte de una investigación más amplia que es coordinada en la Universidad granadina por Nuria Romo, en la que participa el Centro de Investigación en Criminología de la Universidad de Castilla-La Mancha, y un grupo de investigadores procedentes de distintas disciplinas y universidades. Está financiada por el Ministerio de Industria, Economía y Competitividad. Agencia Estatal de Investigación.

Las protestas tras la sentencia del caso de La Manada han evidenciado que no es no. Esta investigación de la UGR evidencia que aún queda mucho camino por recorrer para que las chicas salgan de fiesta o caminen por las calles tranquilas. Las investigadoras reivindican acciones para terminar con esas situaciones de acoso.

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