«Nos echaron de la biblioteca con la sala vacía»

Instalaciones de la Biblioteca de la Facultad de Derecho./IDEAL
Instalaciones de la Biblioteca de la Facultad de Derecho. / IDEAL

Los perjudicados por las restricciones de acceso en periodos de examen piden una zona de estudio con el mismo horario Estudiantes externos a la UGR denuncian el cierre de puertas de las bibliotecas

PILAR GARCÍA-TREVIJANOGranada

Los opositores de Granada piden a los Reyes Magos un espacio para estudiar. Las 21 bibliotecas universitarias habilitadas en la capital se han blindado a los estudiantes que no tienen carnet de la UGR. La página web de la Universidad anuncia que el acceso a las salas de estudio es abierto a cualquier persona, sea o no miembro de las facultades, sin embargo, en periodo de exámenes -del 22 de diciembre al 13 de febrero- la vigilancia se intensifica y la seguridad de centros y bibliotecas ha dejado fuera a muchos opositores con las pruebas a la vuelta de la esquina. El domingo, la UGR comenzó a solicitar el carnet en la entrada de los recintos y los alumnos ajenos a la entidad tuvieron que marcharse «con sus libros a otra parte», decisión que, aseguran, no les importaría en fechas «menos señaladas» que las navidades y «sin la presión de los exámenes de enero llamando a la puerta». A los estudiantes no les ha quedado otro remedio que copar las pocas bibliotecas públicas que continúan abiertas en vacaciones con horarios reducidos de 9.00 a 14.00, tiempo insuficiente para las jornadas intensivas de estudio que requiere la rutina de los preparadores.

«No puedo estudiar en casa, necesito estar en la biblioteca para concentrarme. Llevo toda la Navidad entre libros y el domingo a las ocho de la mañana estaba en la sala de estudio de la antigua Facultad de Medicina. Llevaba la comida para pasar el día y no me dejaron entrar», denuncia A. L., opositora a personal administrativo de la UGR. La joven de 30 años de edad no posee carnet acreditativo de la Universidad, alega que en otras ocasiones le permitieron el paso con una autorización de la UGR.

La perjudicada estudió en otra provincia andaluza, pero lleva años utilizando las instalaciones de las escuelas e incluso asegura que el Vicerrectorado la autorizó a hacer uso de las instalaciones: «Me sentí impotente. Enseñé el permiso firmado que he tenido que mostrar siempre como alumna de otra facultad y me comunicaron que no podría entrar hasta que acaben los exámenes universitarios», lamenta. «Mi examen es el 20 de enero y en vacaciones las salas suelen estar vacías porque la mayoría de estudiantes son de otras ciudades. Pregunté si podía acceder a otro de los centros de estudios y me dijeron que en todos tenían la misma orden», narra. «Sólo necesito que nos dejen un sitio para poder estudiar. En casa hay muchas distracciones y ruidos», apunta la opositora afectada.

Soluciones

«Hay mucha gente en mi situación y creemos que tenemos el mismo derecho que los universitarios. Los opositores estamos en tierra de nadie. La UGR dice que hay demasiada afluencia de estudiantes y que los alumnos tienen prioridad. Sólo queremos un lugar acondicionado para nosotros con unos horarios amplios», reitera. En la misma situación se encuentra Esther, opositora a funcionaria de prisiones. La joven probó suerte en las bibliotecas del PTS, Fuentenueva y Derecho y en todas encontró el mismo cartel en la puerta: 'Opositores no'. Esther critica que la UGR limita el acceso a las personas externas a la entidad es la falta de espacio y promete que las bibliotecas están «desiertas».

La afectada por la decisión del responsable de los recintos manifiesta que hay instalaciones de sobra para los usuarios: «Llevo bastante tiempo preparando la plaza a funcionaria y puedo decir que en vacaciones y festivos las aulas de las facultades se vacían. Hay sitio de sobra, me han echado de varias salas sin nadie», dice. «Nos da igual dónde, sólo queremos un sitio para prepararnos. Ha empezado la cuenta atrás para mi prueba en enero y si no me queda otro remedio me iré con los apuntes a casa», concluye.