Dormir la siesta entre 10 y 15 minutos reduce infartos e ictus, según un estudio de la UGR

Dormir la cantidad necesaria, con calidad, de forma adecuada y con la suficiente calma protege del estrés, aumenta la productividad en el trabajo reduciendo los accidentes por la falta de concentración

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La siesta es una necesidad fisiológica. Así lo considera un estudio de la Cátedra de Investigación del Sueño de la Universidad de Granada, que dota de consistencia científica el descanso vespertino que tanto ayuda a inyectar energía a nuestro cuerpo.

Según los investigadores, este simple gesto cotidiano reduce el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares, sufrir ictus y padecer el estrés. Además, aumenta la creatividad y la productividad en el trabajo y previene accidentes de coche.

Eso sí, hay que hacerlo con moderación. Con 30 minutos es suficiente para notar los beneficios del «siesting», que cada vez es más frecuente en otros países del mundo.

Dormir la cantidad necesaria, con calidad, de forma adecuada y con la suficiente calma protege del estrés, aumenta la productividad en el trabajo reduciendo los accidentes por la falta de concentración.

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