Aranda contra Aranda en las urnas de la UGR

La rectora de la UGR, Pilar Aranda, se mide a su propio reflejo en estas elecciones./ALFREDO AGUILAR
La rectora de la UGR, Pilar Aranda, se mide a su propio reflejo en estas elecciones. / ALFREDO AGUILAR

Sin rival para las elecciones de 2019, otras futuribles candidaturas tendrán que esperar a 2023 | Los comicios de la Universidad son una encrucijada con una estructura más complicada que la de los partidos políticos

ANDREA G. PARRA

Pilar Aranda Ramírez, rectora de la Universidad de Granada (UGR), se presentará el próximo día 8 de mayo a un examen diferente. Aprobó con nota la primera prueba, o lo que es lo mismo, en las elecciones de mayo de 2015 obtuvo el respaldo de la comunidad universitaria con el 67,899% del voto ponderado. El otro candidato, el catedrático Indalecio Sánchez-Montesinos, actual delegado de Salud de la Junta en Granada, se quedó con el 32,01%.

En 2019, siguiendo con el argot universitario, la prueba será menos dura. De momento, en esta competición está sola. No hay contrincante, después de que ayer a mediodía se cerrase el plazo de presentación de candidaturas y la única fuese la suya. Este viernes se proclamará oficialmente la candidatura y el 8 de mayo serán las elecciones, esta vez a una sola vuelta por no exisitr otra alternativa.

Aranda será evaluada por la comunidad universitaria, a través del sufragio universal, con un voto ponderado, pero no habrá que escrutar décimas. La primera rectora de la Universidad granadina sigue adelante. Jorge de Torres figura el primero en el listado de rectores. El año 1532 fue la fecha de nombramiento.

El plazo para presentar candidaturas acabó ayer y la suya es la única que concurrirá

En los despachos de los centros universitarios en este 2019 los teléfonos suenan má bien planeando la competición de cara a 2023 -la fecha la pondrá quien esté al frente de la UGR-que para esta primavera. Algunos profesores piensan más en trabajar su candidatura en los próximos cuatro años para llegar a esa futura cita con posibilidades de aspirar al cargo de rector. «La Universidad de Granada es más complicada que la estructura de los partidos políticos», explica una de las personas que más sabe de las elecciones en la Universidad. Dice tajante que se practica una «política de guante blanco». Y, defiende, que se funciona por colectivos y por personas.

De personas se habla, pero para jugar con las posibles quinielas de los vicerrectores y vicerrectoras que continúan al lado de Aranda o se van (alguna por decisión propia decía hace un tiempo que se iba, aunque ahora no se sabe). En ese tablero no faltan las apuestas por los vicerrectores que tienen aspiraciones de ocupar el sillón del Rectorado, no en las elecciones en 2019, pero sí en las siguientes. Son vicerrectores y no vicerrectoras porque se trata de dos hombres, dos subequipos si se prefiere, los que, se pregunte donde se pregunte, salen sus 'cargos'.

La corriente -si se puede llamar así porque hay quienes renuncian a estos términos- contrapuesta a Aranda en 2015, está más silenciosa. El profesor Indalecio Sánchez-Montesinos está ahora en otra tarea. Es el nuevo delegado de Salud de la Junta de Andalucía. Y, de momento, no hay otro nombre que le pueda sustituir en el futuro.

Antecedentes

En la política universitaria se han visto compañeros de viaje de lo más variopinto. En las votaciones de 2015, por ejemplo, hubo socialistas de carnet que eligieron no precisamente la papeleta de Pilar Aranda. Y hubo algún catedrático que ha estado más a la izquierda aún del PSOE, que tampoco respaldó a la actual rectora; es más, movió algunos hilos en su contra, aunque la jugada no le salió bien.

La Universidad granadina hay que conocerla bien. La elección es por sufragio universal ahora, pero no todos los votos valen lo mismo. El primer rector que fue votado por la comunidad universitaria en urnas en las facultades y escuelas y no en claustro fue Antonio Gallego Morell. Lo fue en su segundo mandato, en 1981. Se enfrentó a Nicolás López Calera y a José Luis Valverde.

Gallego Morell consiguió 4.240 votos frente a los 2.640 de López Calera y los 993 de Valverde. Tras este 'experimento' se volvió a que fuera el claustro universitario el encargado de elegir al máximo mandatario de la UGR. En 2003, David Aguilar, que en 2000 lo eligió el claustro, se enfrentó a las urnas en todos los centros universitarios. El otro candidato fue Victoriano Ramírez. Esos comicios fueron un 'ensayo general' de la votación ponderada.

En 2007 hubo una gran contienda. Se presentaron cuatro candidatos: Francisco González Lodeiro, Antonio Campos, Luis Rico y Rafael Payá. Los dos últimos fueron vicerrectores de David Aguilar. Hubo segunda vuelta, en la primera quedaron descartados Campos y Rico; y González Lodeiro consiguió el 52,195% -una vez ponderado- y el catedrático Rafael Payá se quedó con un 47,664%.

Un trasatlántico

En la Universidad granadina las batallas que se libran son importantes, pero hacen menos ruido, al menos mediático, que los políticos en los ayuntamientos, autonomías o Gobierno central. La institución universitaria es un transatlántico, que deja en pequeños barquitos a algunos pueblos y administraciones, pero trabajan codo con codo, cientos de personas que gobiernan a miles de estudiantes. La UGR tiene voz y voto -en ocasiones- en la provincia, en Andalucía, en España y en organizaciones internacionales. Lo que sí es habitual es que el candidato que pierde se quede en su despacho, aula y laboratorio y no haga mucho ruido.

En la Universidad granadina el profesorado doctor con vinculación permanente ostenta el 57% del total del voto ponderado. El resto de personal docente e investigador se queda con un 6%. En el caso de los estudiantes sus votos valen el 25% del total. Y, del personal de administración y servicios, un 12%. El número de estudiantes de este curso es superior a los 52.700 (grado y másteres); el de personal de administración y servicios supera los 2.300 y el de profesorado e investigadores, más de 3.600. Las facultades más grandes como, Ciencias, Ciencias de la Educación, Economía o Filosofía y Letras, que tienen más profesores, tienen más que decir.

La participación será examinada y mirada con lupa. Es una asignatura a mejorar. Será un objeto de análisis y a buen seguro de lecturas interesadas, que no es lo mismo que interesantes. La carrera de las elecciones ha comenzado, pero no solo para las de mayo de 2019. Para las siguientes están ya los recuentos de apoyos en marcha. Puede haber choque de trenes entre profesorado de los mismos centros. Quedan muchas reuniones, egos que controlar y análisis internos que hacer.