Deán Mazas (II): el gran ilustrado

Sus obras literarias y su empuje trascienden de su figura como clérigo y gran personaje de la Ilustración

MANUEL MADRID DELGADO

EN diciembre de 1790, cuando es elevado a la dignidad de deán del cabildo catedralicio de Jaén, José Martínez de Mazas era ya una figura destacada y relevante dentro del panorama religioso, social y político del reino jienense. Su ascenso en la jerarquía eclesiástica no hizo más que apuntar una justa fama que se había ganado en los años anteriores. Pero en realidad, si el deán Martínez Mazas pasó a la historia de Jaén, hasta el punto de convertirse justamente en el más afamado de los deanes que han pasado por la catedral jienense, no fue por tanto por su condición de clérigo (en la que fue destacado, pero como tantos lo fueron a lo largo de los siglos) cuanto por ser «el principal ilustrado de Jaén», en palabras del actual deán, Martínez Rojas. Ese fue el gran mérito de Mazas: sintetizar en Jaén el espíritu y las aspiraciones con las que el movimiento ilustrado se había desarrollado en los territorios de la monarquía hispánica a lo largo de la mayor parte del siglo. Puede leer el artículo completo en la edición impresa y en 'Kiosko y más'

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