El Tomillo: un barrio hecho a sí mismo, que quiere darse a conocer

Apartado del resto de la ciudad por la Circunvalación, reivindica la calidad humana de sus vecinos

ANTONIO ORDÓÑEZJAÉN.
El Castillo observa desde su atalaya las viviendas del barrio. :: FRANCIS J. CANO/
El Castillo observa desde su atalaya las viviendas del barrio. :: FRANCIS J. CANO

La historia del Tomillo se caracteriza por la lucha constante. Un barrio que nació de la nada y que ha tenido que combatir desde sus orígenes el desdén, el desconocimiento y a veces la intransigencia del resto de los barrios de la ciudad. Pero el carácter luchador de vecinos con iniciativa está permitiendo que en los últimos años El Tomillo evolucione y vaya superando muchas de sus barreras.

Para conocer el germen de este barrio hay que remitirse a los años posteriores a la Guerra Civil, en aquel entonces un grupo de familias sin recursos, desestructuradas por el conflicto, comenzaron a edificar con sus propias manos y con las piedras de la cantera cercana sus casas. En aquel tiempo no había suministros de ningún tipo, y las condiciones eran realmente duras. En el año 1976 Pedro Expósito empezó a impulsar la creación de la asociación, que finalmente no se constituyó hasta 1978.

Con la llegada del primer Ayuntamiento democrático, con Emilio Arroyo como alcalde, se consiguió una primera partida para arreglar las casas, y posteriormente 900.000 pesetas (5.500 euros), de manera que se fueron arreglando y ampliando las calles, comenzó a contarse con suministros, alumbrado público (las farolas las trajo Pedro Expósito desde Granada), etc. Durante los siguientes años el barrio tuvo que luchar con la mala imagen que despertaba en la ciudad, y superándose para combatir las dificultades. Como reconocen los miembros de la asociación de vecinos, el gran salto se ha generado en los últimos ocho años, durante los gobiernos de Sánchez de Alcázar y Peñalver, con nuevas infraestructuras (la piscina pública, pistas deportivas, el parque, etc.). Junto a eso, sus vecinos defienden el carácter luchador de sus gentes, que frente a las dificultades que atraviesan -especialmente el desempleo- luchan para salir adelante y se esfuerzan por progresar en todos los aspectos (laboral, social, educativo, etc.).

En torno a unas 4.000 vecinos viven en el barrio del Tomillo. Aun que el número de viviendas -todas unifamiliares- no es tan grande, sí es muy común que las habiten familias numerosas, o que incluso, cuando los hijos mayores se casan, se instalen en las plantas superiores de las viviendas de sus padres. Y es que el carácter familiar define de manera clara este barrio. Todos los vecinos se conoce, se apoyan y se echan una mano cuando cualquiera de ellos lo necesita. La solidaridad es la tónica general en un barrio que mantiene el ritmo de vida de los pueblos, donde todos viven con las puertas abiertas y el problema de uno es el problema de todos.

El Tomillo reivindica que de manera definitiva el resto de la ciudad entienda que el barrio ha evolucionado, y que no sea visto como un guetto. Como señalan sus vecinos, si el resto de jienenses de la ciudad se acercasen al Tomillo y conocieran de cerca la realidad del barrio se darían cuenta de que abunda la gente trabajadora, con ganas de progresar pese a las dificultades actuales, donde los jóvenes están luchando por labrarse un futuro y en el que se vive un ambiente muy familiar.

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