El Jontoya: una zona residencial con un 15% de población estable

En los años setenta comenzó la ocupación

ANTONIO ORDÓÑEZJAÉN.
Interior de una de las viviendas unifamiliares del barrio. :: F. J. CANO/
Interior de una de las viviendas unifamiliares del barrio. :: F. J. CANO

El Puente Jontoya es otro de los grandes barrios residenciales de la capital que durante el verano incrementa su actividad con centenares de familias jienenses que aprovechan los parabienes de este tradicional espacio de dispersión estival. Más de 3.000 personas disfrutan de las particulares características de esta zona, repartida entre un buen puñado de casas unifamiliares y apartamentos.

La historia de este barrio es muy similar a la de otros de similares características. Allá por los años setenta, los hortelanos que poblaban esta zona comenzaron a vender sus terrenos, o simplemente a quedarse con sus casas y vender las parcelas en las que durante años habían desarrollado su labor. Así, muchos jienenses comenzaron a poblar la zona con fines vacacionales; durante el año en el casco urbano, y con la llegada del verano, las familias se bajaban a estas casas de veraneo, para disfrutar de las temperaturas más suaves, de las piscinas, etc. El número de casas y la población fueron creciendo, e incluso se construyó un edificio de apartamentos que se sumaron a esas casas unifamiliares. En este momento se puede calcular que son más de 3.000 las personas que viven en el Puente Jontoya durante el verano; un 15% de esa población lo hace ya de manera fija, y reside todo el año, pues han convertido sus chales en residencia habitual, por la cercanía al casco urbano de la ciudad. En estos momentos se estima que serán casi medio centenar las casas unifamiliares que se reparten por el barrio, a lo que hay que sumar entre 150 y 200 apartamentos en el residencial ubicado junto al puente por el que cruza el río Jaén.

Como es natural en un barrio de estas características, lo que valoran los vecinos de esta zona es el poder gozar de la tranquilidad que se vive en esta zona, en unas casas acogedoras, donde vivir en familia, pero que también permite compartir momentos de distensión con otros vecinos. De hecho, como destaca el presidente de la asociación, Joaquín García, el ambiente y la relación entre los vecinos es muy estrecha; no el balde la mayor parte de ellos llevan varias décadas residiendo en este barrio durante largos periodos del año.

Otra prueba de esa unión y relación entre el vecindario, es el gran número de actividades y actos que se organizan a lo largo del año. Recientemente se han celebrado las fiestas del barrio, con un gran número de actividades; pero no se queda ahí la cosa, y la mayor parte de las tradiciones de la ciudad también se trasladan a este barrio, como las lumbres de San Antón, las cruces de mayo, etc., de manera que esa actividad consigue aún más si cabe unir y estrechar lazos entre los habitantes de la zona. El hecho de que un 15 por ciento de la población ya resida allí de manera residente, facilitan esta unión y la proliferación de ese ambiente cercano y de unión entre vecinos.

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