La campaña calienta motores

Los olivareros se preparan para recolectar una producción que se prevé abundante

CARMEN CABRERA JAEN@IDEAL.ESJAÉN.
Los preparativos para la recogida de la aceituna marcan la actividad en el olivar jienense. :: IDEAL/
Los preparativos para la recogida de la aceituna marcan la actividad en el olivar jienense. :: IDEAL

Ya es oficial. La campaña oleícola 2010/2011 ha comenzado, después de que el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) haya establecido el adelanto de la temporada al 1 de octubre, un mes antes de lo habitual. La modificación de la Orden que regula el Sistema de Información de los Mercados del Aceite de Oliva y de la Aceituna de Mesa se adapta así a un nuevo escenario de producción, pero también se homogeneiza con el que rige en el Consejo Oleícola Internacional (COI). La Orden, que establece el régimen de las obligaciones contables y de información que vienen cumpliendo todas las industrias oleícolas, permitirá además a la Agencia para el Aceite de Oliva incorporar varias mejoras al Sistema de Información de los Mercados del Aceite de Oliva y de la Aceituna de Mesa, que gestiona.

Esto es al menos en la teoría porque en la práctica los jornaleros no acudirán al campo hasta finales de octubre o primeros de noviembre. Y la recolección se generalizará en diciembre. Mientras tanto, durante las semanas previas, la provincia se halla inmersa en la preparación para recoger y almacenar miles de toneladas de jugo en sus bodegas. La campaña anterior la producción fue de 567.691 toneladas de aceite -de las que aún quedaban por salir 207.713 a finales de agosto-, mientras que en todo el territorio español se obtuvieron 1.396.236 toneladas, de las que restan por vender 391.562.

Para la que acaba de comenzar ya se han barajado algunas cifras. El presidente del Comité Oleícola Internacional, Mohammed Ouhmad Sbitri, ha asegurado que la producción de 'zumo de aceitunas' en España será muy parecida a la anterior, aunque puede que «ligeramente superior», alcanzando el 1,4 millones de toneladas. A ello se deberán sumar las 300.000 toneladas que quedarán aproximadamente de enlace.

Por su parte, las organizaciones agrarias estiman que aún es pronto para conocer la evolución del fruto y la cantidad a recolectar esta temporada porque las inclemencias meteorológicas aún pueden hacer acto de presencia. Las bajas temperaturas, tormentas, pedrisco, nieve o lluvia pueden incidir en el número de toneladas final. La Federación Andaluza de Empresas Cooperativas Agrarias (Faeca) sí se ha aventurado a estimar que la próxima campaña de aceite de oliva será un diez por ciento inferior a la anterior. En su opinión, la producción en el conjunto de España se moverá en torno a 1.260.000 toneladas.

Sea mayor o menor la cantidad que se obtenga este año, las almazaras ya calientan motores de cara a la próxima campaña. Durante las próximas semanas los operarios se afanarán en limpiar las máquinas y tener a punto todos los engranajes necesarios para albergar el 'oro verde'. Es el caso de la cooperativa San Isidro, de Los Villares. Su maestro de almazara, Eduardo Carrillo, explica que «después del verano, que es bastante tranquilo, es cuando comienza realmente el movimiento». Aunque ya se hizo una primera inspección nada más finalizar la anterior campaña, ahora se vuelven a revisar las máquinas para comprobar que no existen fallos que posteriormente puedan retrasar la molienda del fruto o afectar a su calidad. También revisan todo el proceso desde que se vacía el remolque hasta que el producto, convertido ya en jugo, se almacena en las bodegas, listo para ser envasado o para salir en cisternas del molino para ser comercializado a granel. Se trata de una rutina que se repite año tras años en todas las fábricas de la provincia.

Adelantar la apertura

Aquí aún no saben la fecha de apertura, pero sus socios se están planteando que sea incluso a mediados de noviembre, cuando tradicionalmente su puesta en marcha no se produce hasta principios de diciembre. Sin embargo, no quieren que la negativa experiencia del año se repita. «La campaña pasada abrimos el 1 de diciembre -confiesa Patrocinio Gallardo, una de sus socias- y luego estuvo todo el invierno lloviendo, lo que retrasó sobremanera la recolección y provocó incluso que mucha aceituna se quedara en el suelo, por no hablar de que también bajó la calidad». Por ello, es posible que la campaña 2010/2011 sea la más madrugadora de cuantas se recuerdan en esta entidad.

La misma idea está barruntando otra de las cooperativas de la localidad, La Pandera. En su caso, decidió empezar tras la Inmaculada, lo que propició que la recolección se atrasa más todavía. «Este año no queremos que nos 'pille el toro' y estamos barajando la posibilidad de abrir antes», reconoce Juanma Estrella, socio de la sociedad.

Este adelanto, de hecho, se observa cada vez en más fábricas de aceite, que aprovechan así la mayor calidad de la aceituna cuando aún no ha comenzado a degradarse por una excesiva maduración. Algunos ejemplos los vemos cada año en empresas de la Sierra de Segura, donde los jornaleros acuden al tajo ya a últimos de octubre y en los primeros días del mes de noviembre.

Ante la cercanía de la campaña, los olivareros también se preocupan de tener toda su maquinaria y utensilios a punto. Revisiones al vehículo y el remolque, inspección de vibradoras y sopladoras, así como de piquetas, fardos, espuertas o cepillos, sin olvidar la ropa y botas para aguantar tanto el calor como el frío del campo. Algunos de ellos han estado visitando las ferias de maquinaria celebradas en distintos puntos de la provincia, aunque pocos han estado tentados de invertir. La crisis está calando hondo en sus economías, sobre todo porque el precio del jugo no remonta, estacando en los 1,70 euros por kilo en los últimos meses. En la última semana ha conseguido escalar hasta el 1,80 euros/kilo. La única alegría que les llega en una época en la que aumentan los gastos debido a los jornales de la recolección será el cobro del 50 por ciento del pago único a partir del próximo 16 de octubre.

Dinero que servirá para que José Luis Fernández, de Valdepeñas, pague a los dos jornaleros que llevará este año. «Si se cumplen mis pronósticos, tendré trabajo para un mes y medio», dice. A los olivos acudirá él con su mujer, además de dos trabajadores. «Llevan varios años conmigo, trabajan bien y los llamo para todas las campañas», dice. Sin embargo, se queja de «lo poco que vale hoy en día la aceituna y lo mucho que cuesta cogerla», por lo cual «una vez descontados los gastos que tenemos durante todo el año, el olivar deja pocas ganancias». Más en su caso, que tiene la mayoría de los árboles en zonas de montaña. «En muchas parcelas no se puede meter maquinaria y el trabajo es lento». Aún así, se resiste a dejarla sin recoger. «Me da pena, sé que la mayoría de las veces no es rentable, pero no quiero dejar que se pudra en el suelo».

Antonio de la Rosa es de Jaén y llevará este año una cuadrilla de cuatro hombres. En su opinión, «tal y como está el precio del aceite, no podemos entretenernos mucho». Por eso, «soy consciente de que se queda bastante en el campo, pero prefiero ir más rápido y ahorrarme algo de jornales; de lo contrario quizá me plantearía no ir ni siquiera a algunas parcelas».

Sin empleo

Los que sí van a aprovechar los próximos meses de aceituna para ingresar un dinero extra serán los jornaleros, sobre todo los que no tienen trabajo y ven en la campaña una salida laboral breve, pero interesante. El año pasado hubo alrededor de siete millones de jornales, número que puede repetirse este año si la cosecha es parecida.

Para Jesús Oliver será su tabla de salvación durante el invierno. Este joven de 32 años ha estado trabajado desde los 21 en estructuras metálicas y ascensores. El trabajo marchaba bien y se independizó. Hasta el año pasado que la crisis económica también le alcanzó. Por eso, el año pasado fue por primera vez a un tajo y este año repetirá. «Tengo apalabrado uno en Torredelcampo, aunque no es seguro porque el empresario no sabe si volverá a contar con sus anteriores jornaleros». Por ello, está abierto a cualquier oferta. Jesús no ha parado de buscar empleo en estos meses a la vez que ha continuado con su formación, orientándose en el sector de las energías renovables. Pero aún no hay nada. «No hay trabajo y el poco que encuentras es con sueldos muy bajos, nada de los nóminas que circulaban antes», dice. Pese a ello, no se cierra puertas. «Soy optimista y continúo buscando algo de lo mío, pero mientras tanto me iré a la aceituna porque tengo que 'buscarme las habichuelas'».

El caso de Jesús no es el único. Ya en la campaña pasada muchos profesionales de los sectores más castigados por la recesión -construcción, industria y hostelería- buscaron en la campaña una salida laboral momentánea, con la que subsistir los siguientes meses. Las cifras de paro en la provincia, con más de 52.000 personas sin ocupación, augura que esta campaña volverá a haber muchos jienenses a la espera de un tajo, lo que repercutirá previsiblemente también en la contratación de mano de obra foránea, que ya se vio disminuida el año anterior.