La guerra de papá y mamá en los tribunales

Un padre y una madre se cruzan denuncias en los tribunales en una causa de divorcio conflictivo con la custodia de los hijos de por medio El juez de Violencia de Género mira con «reservas» denuncias «en contextos de crisis afectiva»

JUAN ESTEBAN POVEDA JAEN@IDEAL.ESJAÉN.
Ilustración sobre un divorcio conflictivo. ::                             CARLOS HERNÁNDEZ/
Ilustración sobre un divorcio conflictivo. :: CARLOS HERNÁNDEZ

José y María (los nombres no son reales) se divorcian. Por las malas. En común, más de una década de convivencia, dos hijos (11 y 9 años) y un apartamento en la playa. El dinero no es problema en esta historia. La vista de divorcio está prevista para esta misma semana. Detrás, mucho más que una pelea tras una historia de amor que no fue eterno. Ella le puso a él una denuncia por malos tratos, que fue archivada por falta de pruebas. Él contraataca con un golpe durísimo: denuncia a la mujer por malos tratos a una hija, de 9 años de edad. Es la guerra. La Audiencia Provincial, en un auto firmado por el magistrado Jesús Passolas, de la Sección Tercera, ordena al juez instructor que investigue esta denuncia. Para la mujer las cañas se tornan lanzas, por las cosas de la ley: si la denuncia que ella puso por malos tratos bloqueó la posibilidad de una custodia compartida y limitó las visitas del padre a los hijos, ahora está en juego que la condenen por violencia doméstica, lo que conllevaría de forma automática e ineludible (salvo indulto, como en el caso de Pozo Alcón) el alejamiento respecto a sus hijos. No hay cuartel.

El juez de Violencia de Género, Manuel Sánchez Gasca reflexiona en un auto de 5 de abril -en el que archivaba la acusación contra José por malos tratos- sobre las denuncias en procesos de divorcio: «En este contexto de crisis afectiva, los sentimientos son muy profundos, y pueden llegar a convertirse en sentimientos si no de odio al otro, sí de desafección, y bajo este contexto, la denuncia queda o debe quedar matizada y ser tomada con las oportunas reservas. Esto no significa que en un proceso de separación no pueda interponerse una legítima denuncia, por supuesto que no, pero necesariamente sí debe de ser valorado y ponderado con el resto de circunstancias».

La que sigue viva ahora es la denuncia del padre sobre supuestos malos tratos de la madre a la niña. Fue archivada en un primer momento por Violencia de Género. Se recurrió ante la Audiencia. «En el caso que se examina, la 'notitia criminis' aparece no por una manifestación de quien es parte en un proceso penal, sino por declaración de una tercera persona, en este caso la niñera de los menores, que afirmó que la madre de los mismos y en varias ocasiones le ha pegado a la niña con la zapatilla y en una ocasión los moratones duraron más de una semana», razona Passolas en su auto. La Audiencia ordena investigar, bien por parte de un juzgado de instrucción normal, bien por Violencia de Género: «Habrá de continuarse la fase de instrucción y sin perjuicio del pronunciamiento que sobre competencia del Juzgado de Violencia de Género pudiera producirse por dicho Juzgado».

La representación legal de la madre ha asegurado que se trata de una «denuncia instrumental» para convertir a la mujer en acusada, y que la declaración de la niñera se hizo en presencia del juez y de un fiscal en una vista civil de divorcio, y que en ningún momento entendieron que se tratara de un caso de malos tratos. La niñera era testigo de parte, dice la letrada, y el juez decidió dar la custodia a la madre, lo que demuestra cómo valoró el testimonio quien lo pudo valorar de primera mano.

Los niños, con la madre

Asociaciones de padres en favor de la custodia compartida claman porque en separaciones conflictivas los niños siempre, o casi, acaban con la madre y nunca, o casi, con el padre. En la guerra entre José y María, tanto el juez de Violencia de Género como un fiscal pudieron escuchar cómo la niñera relataba los golpes con la zapatilla y el moratón. La declaración está grabada. El juez Sánchez Gasca enmarcó los hechos como derecho de corrección, y concedió la custodia a María.

«Quizá lo más adecuado hubiera sido otorgar la custodia al padre, ya que la conducta de la madre obstativa al régimen de custodia compartida (por la denuncia de malos tratos) podría apreciarse como conducta en detrimento de los hijos (...) Al no haber motivos especiales para señalar que uno de los progenitores va a cuidar mejor que el otro, sin duda, de los niños, dada la edad de estos (8 y 10 años cuando se firmó en auto en noviembre pasado) si lamentablemente hay que elegir a uno de los progenitores para la custodia, debe ser la madre, pues por la propia naturaleza del ser humano debe apreciarse la presunción de que en igualdad de condiciones es la madre quien debe tener a los niños de tan corta edad», decía en el razonamiento jurídico de su decisión en un auto polémico.

«Radicalismo de género»

En ese mismo auto de finales de noviembre, el juez se refirió a los casos en los que en un proceso de divorcio abierto se interpone una denuncia por malos tratos, y criticó que «la regulación legal es mala y negativa en este sentido, pues aplica la vieja receta del café para todos muy propia de estos tiempos de radicalismo de género, sin dar posibilidad de que en determinados casos se pueda imponer el régimen de custodia compartida cuando no hay indicios claros de violencia de género y cuando se puede apreciar objetivamente que el régimen de custodia compartida es el más adecuado a los niños».

El padre siempre ha sostenido que era víctima de una denuncia falsa. Cita también la declaración de otra testigo que dijo ante el juez Sánchez Gasca: «María nos hace saber que ha contactado con una abogada que le ha comentado que el juez que se ocupa de estos casos es muy propenso a conceder la custodia compartida y que para evitar esto la única manera de evitarlo es 'yendo por las malas', esto es, denunciando a José por malos tratos antes de poner la demanda de separación, para que sea creíble».

La testigo continúa: «Días después, para nuestra sorpresa, lleva a cabo dicha denuncia, comunicándonos que el juez ha puesto una orden de alejamiento hacia ella y que él solo podrá ver a sus hijos 'en presencia de alguien de confianza para ella y siempre en un lugar público durante un pequeño periodo de tiempo'; solicitándome a mí y en otra ocasión a otra mujer ser las acompañantes de sus hijos en dos ocasiones en las que Andrés solicita ver a sus hijos».

La letrada ha desmentido tajantemente que ella aconsejase poner una denuncia falsa. «Nunca lo he hecho en más de veinte años de ejercicio. No se ha archivado porque sea una denuncia falsa, sino porque el juez estimó que no había prueba suficiente. Son cosas muy distintas», asegura.