1951: Nace el Instituto de Estudios Jienenses

EL IEJ ha sido fundamental para la cultura de la provincia de Jaén

MANUEL MADRID DELGADO
Fachada del Hospital San Juan de Dios, sede del Instituto de Estudios Jienenses . ::                             IDEAL/
Fachada del Hospital San Juan de Dios, sede del Instituto de Estudios Jienenses . :: IDEAL

Desde que Alfredo Cazabán iniciara su magna tarea de investigación, recuperación y salvaguarda del patrimonio histórico de la provincia de Jaén, los esfuerzos dedicados a los estudios locales en nuestra tierra andaban dispersos, carentes de un órgano que los canalizara y centralizara adecuadamente. El desastre de 1936, con la ingente pérdida de patrimonio cultural que conllevó, espoleó en la conciencia de muchos hombres de la cultura de Jaén la necesidad de crear ese órgano que recogiera la herencia cazabiana y le diera forma definitiva. La creación de la revista "Paisaje" en 1946, por Luis González López, recogió el guante lanzado por Cazabán y volvió a poner sobre el tapete la riqueza plural de Jaén y la necesidad urgente de abordarla con seriedad y rigor, y con espíritu de conservación para legarla a las generaciones venideras.

A comienzo de la década de 1950, el entonces Presidente de la Diputación -Joaquín Antonio de Bonilla y Mir- organiza una comisión que tiene la encomienda de buscar la forma exacta de ese deseado órgano de canalización de los esfuerzos investigadores de Jaén. Preside él mismo la comisión, integrada además por Antonio Vázquez de la Torre, Luis González López, Andrés Ferreiro López y Antonio Alcalá Venceslá. El trabajo de la comisión pronto da sus frutos y así, el 12 de abril de 1951 -se han cumplido ya sesenta años-, el Pleno de la Diputación Provincial, presidida ya por Juan Pedro Gutiérrez Higueras, acuerda crear el Instituto de Estudios Jienenses, que nace con la intención de fomentar la investigación científica de todo lo relacionado con la provincia de Jaén, con el afán de coordinar los trabajos de las instituciones culturales de la provincia de Jaén y con el deseo de mantener relaciones de intercambio con otros centros culturales similares en todo el país. En este mismo acto se aprobaban las secciones del Instituto, su estructura y su funcionamiento.

Habría que esperar algo más de un año, hasta el 27 de abril de 1952, para que el entonces Ministro de Educación Nacional -Joaquín Ruiz Jiménez- presidiera el acto oficial de constitución del Instituto, que sería seguida por la incorporación del Instituto al Patronato José María Cuadrado del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Pasados los años y suprimido este Patronato, el I.E.J. se adscribiría a la Confederación Española de Centros de Estudios Locales. Y en 1953, se pondría en funcionamiento su Biblioteca, nacida con el afán primordial de albergar en ella todo lo publicado que tuviese relación con Jaén, hasta convertirse en un elemento central, capital, de las investigaciones relacionadas con Jaén y una verdadera joya de elementos bibliográficos o históricos relacionados con Jaén.

LOS HOMBRES DEL INSTITUTO

Más allá de la tramitación burocrática, de los reglamentos, de los actos políticos, la realidad es que en 1951 el Instituto de Estudios Jienenses fue un verdadero revulsivo para la cultura provincial. Hay que pensar en la situación del momento, cuando Jaén ocupaba el último puesto en renta per cápita de España -en eso, la verdad, hemos avanzado poco- y cuando se estaba preparando la emigración masiva que, en términos culturales, acabaría con una gran parte del patrimonio inmaterial de la cultura jienense. Sin el Instituto, muchos de esos aspectos se habrían olvidado y serían, hoy, meras historias de abuelos. Y aunque es cierto que el Instituto de Estudios Jienenses no ha podido cubrir a lo largo de su historia todos los aspectos de la realidad social, cultural, económica o natural de nuestra tierra, no menos cierto es que el esfuerzo realizado por la institución ha sido ciertamente encomiable.

Sin duda, esa capacidad del I.E.J. para mirar en la dirección de Jaén no habría sido posible sin los hombres y los nombres que desde un primer momento formaron parte del mismo. Ahí están, recién creado el Instituto, nombres fundamentales en la vida y la realidad jienense de todo el siglo XX como son Jacinto Higueras, Manuel Andújar, Juan Pasquau, Manuel Lozano 'Lolo', Rafael Laínez Alcalá, Rafael Zabaleta, Andrés Segovia, Ortega y Sagrista o Caballero Vénzala, que José María Sillero calificó en su día como uno de los paradigmas del Instituto. Ahí están, también, los nombres de tantos cronistas de pueblos y ciudades de la provincia que ligaron su quehacer literario o investigador a la tarea del I.E.J.: Luis González López -de quien ya hemos hablado antes y sustituyó nada menos que al propio Cazabán como Cronista de la Provincia, puesto que ostentó durante casi cuarenta años-, José Chamorro, Lorenzo Polaino, Montijano Chica o Mesa Fernández. Otros cronistas como Pantoja Vallejo o Torres Navarrete, sin ser consejeros del Instituto, han colaborado estrechamente con él, lo que demuestra la capacidad que el centro ha tenido de relacionarse con todos los espacios vivos de la cultura en Jaén.

TAREAS DEL INSTITUTO

Dice el Evangelio que «por sus obras los conoceréis», y es cierto que la impronta e importancia del I.E.G. hay que conocerla por la obra desarrolla en estos sesenta años de vida. Ya hemos señalado las muchas facetas abordadas por la institución, entre las que destaca su biblioteca presidida justamente por el busto en bronce que Jacinto Higueras tallará de Alfredo Cazabán, pero no es posible conocer su verdadera capacidad de potenciación y cuidado de la realidad jienense si no hacemos un somero vuelo por sobre sus actividades.

Desde pronto, el Instituto destacó por sus cuidadas publicaciones de los más diversos temas y autores, relacionados siempre con nuestra provincia. En ellas destacan obras de hombres tan grandes y significativos en la provincia como Caballero Vénzala, Toral Peñaranda u Ortega y Sagrista. Pronto creó también tres premios fundamentales en el calendario cultural de Jaén como son el Alfredo Cazabán, el Premio Jaén de Piano y el Premio de Pintura Emilio Ollero. A estos premios y a las publicaciones hay que sumar la cantidad de seminarios, conferencias o charlas organizadas por toda la geografía provincial en el devenir de este tiempo. Todo esto, es necesario resaltarlo una vez más, ha configurado al IEJ, en palabras de Juan Higueras, como «una de las más fieles avanzadillas en la lucha por la restauración y conservación de nuestro patrimonio histórico y artístico».

Fotos

Vídeos