Semana Santa Jaén: La 'llamá' número 25

El momento de la salida de Belén y San Roque fue, como siempre, uno de los más emotivos ya que los costaleros salieron de rodillas debido a la altura de la puerta 'La Borriquilla', la primera cofradía en salir, lució radiante en la capital

MÓNICA LOPERA
El minuto 1 de la Semana Santa de Jaén. Momento de la 'llamá' para abrirse la puerta de la iglesia de Belén y San Roque y dar paso a la Borriquilla. ::                             FRANCIS J. CANO/
El minuto 1 de la Semana Santa de Jaén. Momento de la 'llamá' para abrirse la puerta de la iglesia de Belén y San Roque y dar paso a la Borriquilla. :: FRANCIS J. CANO

Había muchas ganas y, tal y como auguraban las predicciones, el tiempo no decepcionó en la mañana de ayer en Jaén. La tradicional 'llamá' a las puertas de la iglesia de Belén y San Roque, que cumplió ayer 25 años, inauguraba la Semana Santa jienense y daba así paso a ochos días muy esperados por miles de cofrades que, tras un invierno demasiado lluvioso, han vivido hasta casi el último momento con el alma en vilo por temor a las precipitaciones.

De momento, por lo que respecta a este Domingo de Ramos, la jornada no pudo transcurrir mejor. Como es tradicional, fue la Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad Franciscana y Cofradía de Nazarenos de Jesús de la Salud entrando en Jerusalén, María Santísima de la Paz, San Pedro, San Juan y Santiago Apóstol la que dio el pistoletazo de salida.

Lo hizo poco antes de las once de la mañana, arropada, como siempre por los vecinos del barrio de Belén y San Roque, que llevan con orgullo el ser los primeros en esta semana grande jienense. Tras esa 'llamá' del Hermano Mayor, el párroco leyó el evangelio del día, se rezó un padre nuestro y los hermanos se dispusieron a salir de la iglesia. El momento más emocionante, sin duda, el de la salida, con los costaleros de rodillas debido a la altura de la puerta. Y también especial el momento de la primera 'levantá', dedicada, como todos los años, al resto de las cofradías de la ciudad, para que tengan tanta suerte como tuvo la 'Borriquilla' ayer, para que a ellas tampoco les llueva.

Sentimiento

Y es que, aunque con algunas nubes en el cielo, el sol brilló desde el primer momento en una mañana en la que el cambio de hora había restado sueño a muchos, pero en la que, ante todo, se notaba el sentimiento cofrade casi en cada rincón de la ciudad.

Se notaba, por ejemplo, con las ramas y palmas de olivo características del Domingo de Ramos; también en el atuendo de los propios jienenses, a quienes les gusta sacar sus mejores galas en este día tan especial y quienes, como manda la tradición, a buen seguro estaban estrenando alguna prenda.

El poder hecho de salir a hacer la estación de penitencia en las calles de Jaén era motivo más que suficiente para que los devotos de la 'Borriquilla' no cupiesen en sí de gozo. Es cierto que este año se han visto obligados a hacer algunos cambios de recorrido debido a las obras del tranvía. Por eso, en vez de pasar por la Plaza Coca de la Piñera y subir por el Paseo de la Estación, como era costumbre, en esta ocasión los pasos subieron por la Avenida de Madrid hasta Correa Weglison para llegar de esta forma a Roldán y Marín y entrar en el itinerario oficial.

Y aunque el cambio de calles no alterara en nada la belleza del cortejo, la única pena que tenía la cofradía era no poder pasar por delante de las Hermanitas de los Pobres, cuyos ancianos se situaban todos los años a la puerta de la residencia para poder contemplar a Jesús de la Salud y a María Santísima de la Paz. Eso sí, el ramo de flores que todos los años entregaban las monjitas a la cofradía no faltó ayer. Al no pasar por delante, las hermanas se trasladaron hasta la esquina de Roldán y Marín con Correa Weglison y allí le entregaron su presente.

Estreno

Como novedad, este año la Hermandad de Jesús de la Salud entrando en Jerusalén y María Santísima de la Paz ha querido engrandecer el cortejo procesional con el estreno de cien túnicas cuyos nazarenos, además, han portado por primera vez cera acompañando al paso de María Santísima de la Paz.

Aunque a primera hora de la mañana, el ambiente en las calles de la capital era algo más flojo, conforme fue avanzando la mañana cientos de jienenses se echaron a la calle para contemplar la que fue la primera procesión de esta Semana Santa y para disfrutar de una agradable jornada de domingo en la que los bares y restaurantes parecieron recuperar de un golpe toda esa clientela que ha estado ausente a lo largo de un invierno desapacible. Fue el sólo el comienzo de ocho días de pasión y devoción que se prevén grandes en la ciudad.

Además, no sólo el momento de la salida, sino también el de la llegada al templo despierta gran interés entre los jienenses, que ayer se agolparon de nuevo pasadas las tres y media de la tarde en los alrededores de la iglesia de Belén y San Roque para contemplar la difícil entrada de los dos pasos de esta cofradía que ayer lució esplendorosa en la mañana del Domingo de Ramos. Los aplausos y las lágrimas pusieron el punto y final a una estación de penitencia que estuvo cargada de emoción y sentimiento.

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