Lleva a su marido a juicio en Jaén con cuatro años en juego por un ataque de cuernos

En el juicio admitió que se había inventado la denuncia, por lo que la magistrada del Penal 1 ordenó que se informara a la Fiscalía para que sea procesada

J. E. P.JAÉN.

Antonia V.P. entró el lunes como víctima al juzgado de lo Penal número 1 de Jaén y salió como acusada. Una denuncia suya provocó que su marido, un ciudadano colombiano de 31 años, estuviera al borde de la cárcel. Cuatro años le pedían en un juicio por malos tratos. Sin embargo, Antonia acabó admitiendo que se lo había inventado todo. Que no había malos tratos. Que quería vengarse de su marido porque estaba celosa: él estaba con otra. La Justicia ha tomada ya cartas en el asunto. La magistrada Valle Elena Gómez, titular del Penal 1, ordenó que se dedujera testimonio para que la mujer sea acusada por un delito de denuncia falsa.

En 2008 la mujer se presentó en el cuartel de la Guardia Civil y puso una denuncia. Casados desde hacía siete años, los malos tratos denunciados se centraban en los dos últimos, cuando (según decía la denunciante) él estaba con otra y se gastaba con ella el dinero de la familia. La mujer sostuvo que la insultaba y la agredía para llevarse el dinero de la casa. Hasta el que guardaban para los gastos familiares. Cuando tenía efectivo, decía la mujer, no aparecía por casa. Hasta que se lo gastaba con más insultos y agresiones para llevarse más.

La ahora acusada respaldó su historia con detalles: que un día rompió la puerta del salón y otro día una mesa, que una hija pequeña estaba delante, que la amenazaba con llevarse a su hija. Se inventó además dos episodios concretos. Uno el 13 de septiembre de 2008 con lesiones que la tuvieron incapacitada siete días supuestamente. También relató que el 5 de agosto a las once y media de la noche insultó a Antonia diciéndole «puta y perra» al tiempo que le golpeaba en el brazo y en la cabeza con una bomba de la bici, llevándose 200 euros.

Fuentes de la defensa del marido indican que en fase de instrucción la mujer renunció a ejercer acciones, pero la Fiscalía continuó con la acusación. Él siempre se declaró inocente. Cuando en el juicio escuchó a su mujer, rompió a llorar.

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