Azucareras de Jaén desmantela la factoría tras los primeros despidos

Agricultura ha iniciado los estudios para solucionar la situación de los afectados, quienes denuncian un «cierre encubierto»

IRENE TÉLLEZLINARES.
Azucareras ha iniciado el desmantelamiento de su taller de envasado de azúcar. :: ENRIQUE/
Azucareras ha iniciado el desmantelamiento de su taller de envasado de azúcar. :: ENRIQUE

Tan sólo cinco semanas después de que nueve trabajadores fueran despedidos de Azucareras Reunidas de Jaén (ARJ); la dirección ha iniciado el desmantelamiento de la sección de envasado de azúcar, la única en activo desde la reforma de la OCM de 2006. A la espera de que se celebre el juicio por el despido de casi la tercera parte de la plantilla, los afectados y las delegaciones de Agricultura y Empleo analizan las posibles soluciones para la plantilla de la factoría.

Un mes después de que dejaran de formar parte de ARJ, algunos después de casi tres décadas de trabajo en la factoría linarense, los nueves trabajadores despedidos siguen con especial interés los movimientos que se producen dentro de estas instalaciones, recibiendo, no sin sorpresa, la confirmación de que las máquinas comenzaban a desmanteladas.

Así las cosas, los ex trabajadores de ARJ no hacen sino reiterar su opinión de que el cierre de Azucareras «era un plan predeterminado» cuando en 2006 se firmaba el acuerdo para mantener la actividad en la Estación durante, al menos, tres años -una fecha que de no cumplir tendría que indemnizar a los trabajadores manteniendo sus años de antigüedad antes de la reforma de la OCM-. «Esto ha sido un planteamiento erróneo que no ha cumplido con el espíritu que se reflejaba en el Plan Social, que era el de crear una actividad con futuro», señala Antonio García, ex trabajador de ARJ.

Un «incumplimiento de lo que se acordó», según apuntan los trabajadores, que ya quedaba reflejado en el tercer informe anual de ARJ. «Se reiteraba que en el taller de envasado había 24 trabajadores, cuando sólo 18 pertenecían a los antiguos trabajadores, dejando en paro a sus propios trabajadores y contratando a seis personas no procedentes de ARJ», apunta Martín Galán.

De momento, tras celebrar una reunión conjunta con los delegados de Agricultura y Empleo, donde se han iniciado los trámites pertinentes en busca de una solución, los ex empleados se encuentran a la espera del próximo movimiento. «Se han despedido al número de trabajadores exactos para que no estuvieran obligados a presentar sus cuentas, esto les obliga a que no se pueda producir ningún otro despido antes de 90 días o tendrían que presentar la documentación. Sólo habrá que esperar para ver que se trata de un cierre encubierto», sostiene García.

Regularidad

En la denuncia presentada por los nueve trabajadores despedidos, y que ha sido presentada ante las administraciones públicas así como ante los sindicatos firmantes del Plan Social de 2006, los afectados demandan que se soliciten las cuentas de la factoría a lo largo de los últimos años.

Aseguran que desde tras el cierre de la última comisión de seguimiento, un año antes de que finalizara el Plan de Reestructuración, ARJ ha optado por «recurre a despidos disciplinarios basados en faltas inexistentes, y por ello improcedentes, para evitar presentar documentación alguna». «El taller de envasado ha venido funcionando con regularidad. La verdadera causa del cierre es la asociación con la Compañía Ebro, filial de la portuguesa DAI, que pretende envasar únicamente en el centro de Benavente de Ebro el azúcar de España y de Portugal», sostienen.

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