Más de 500 terremotos en Jódar y Peal de Becerro en lo que va de año

Más de 500 terremotos en Jódar y Peal de Becerro en lo que va de año

27 han alcanzado o superado la magnitud 3.0 y tres la magnitud 4.0, aunque los expertos no esperan un gran seísmo en Jaén «a corto plazo»

LAURA VELASCOJAÉN

Era jueves, día de San Lucas, y no habían dado las seis de la tarde cuando el suelo tembló en Jódar. Otra vez. Esta vez, con algo más de fuerza: el seísmo tuvo una intensidad de 4,2, con el epicentro a 12 kilómetros de profundidad. Más tarde, a las 22:46, el suelo volvió a temblar en la zona a la misma profundidad, esta vez con una magnitud de 2,2. Son una muestra de lo que se vive en la zona desde hace un par de años, donde los seísmos son constantes.

«Siempre existe la posibilidad de que haya uno más grande, pero no lo esperamos a corto plazo»

Bastante alarma se creó también el martes de la semana pasada, día 9 de octubre, cuando Granada sintió uno de los temblores más importantes que ha padecido la provincia en los últimos 20 años, de magnitud 4, y llegó a sentirse en 30 localidades, entre ellas Alcalá la Real. La pregunta es: ¿deberían alarmarse en la provincia jienense ante el temblor del territorio vecino? La respuesta es no. Según aclara José Antonio Peláez, profesor del Departamento de Física de la Universidad de Jaén (UJA) y miembro del grupo Riesgo Sísmico y Tectónica Activa de la UJA, «a nosotros nos afecta otra serie sísmica». Además, cree que el temblor del martes y otros que se han venido produciendo últimamente «no son importantes, aunque causan alarma porque se sienten».

Los terremotos de 1951

En la provincia de Jaén nunca ha habido un gran terremoto, a juicio del experto. Los más importantes de los que se tiene constancia se remontan a 1951, cuando hubo dos en Linares y Alcaudete de magnitud 5, muy parecidos al que afectó a Lorca en 2011, en el que murieron nueve personas. En el caso de los de Jaén no hubo que lamentar víctimas mortales. Después, alguno ha llegado a ser de magnitud 3 o incluso 4, pero sin generar mayores daños. «Hemos visto que en esta zona de depresión del Guadalquivir se producen muchos terremotos, pero de baja magnitud, siempre existe la posibilidad de que haya uno más grande, pero no lo esperamos a corto plazo», recalca el docente, que admite que los seísmos «no se pueden prever».

En este sentido, José Antonio Peláez recuerda que las normas de construcción sismorresistente obligan a toda España a cumplir un cierto nivel de exigencia para que los edificios no sean vulnerables ante estos fenómenos. Ese nivel de exigencia varía en función de la 'peligrosidad' del territorio: Murcia y Granada son, por ejemplo, bastante más estrictos que Jaén.

Aunque no ha habido grandes terremotos en el territorio del olivar, lo cierto es que hace seis años los seísmos eran tema de conversación común en el bar. Y es que en 2012 y 2013 llegaron a registrarse 2.200 terremotos en La Loma, casi todos con epicentro en Torreperogil. El 6 de febrero de 2013 hubo 125 temblores. Muchas familias se fueron del pueblo para pasar unos días en localidades donde tenían familia o conocidos que los acogiesen. Al anochecer, otros se montaban en sus coches con los pijamas puestos para pasar la noche en el campo por el temor a que un gran terremoto echase abajo sus casas.

Se llegaron a registrar temblores de 3,8 grados, con fuertes sacudidas que se sentían de forma simultánea en varios pueblos. En Torreperogil salieron grietas en varios edificios. En Sabiote, una de las torres del castillo sufrió los efectos de la serie sísmica. Las autoridades elaboraron planes de emergencia y se llegó a enseñar a la población qué hacer en caso de un gran terremoto. En el verano de 2014 hubo otra serie de temblores, ya menor, que volvió a causar a alarma. Ninguno de los temblores de La Loma llegó a los 4 grados de intensidad. «La sismicidad ya ha decaído allí y se ha producido una migración de los temblores a unos 15 o 29 kilómetros al sur. Se hicieron informes de cómo eran las fallas allí abajo y el mecanismo que lo generó y que podría generarlo en un futuro, fueron muchos temblores, pero no importantes, aunque alarmaron mucho a la población», explica el miembro del grupo Riesgo Sísmico y Tectónica Activa de la UJA.

Jódar - Peal de Becerro

La migración de la que habla José Antonio Peláez se ha producido principalmente a dos municipios: Jódar y Peal de Becerro. De hecho, el grupo de investigación de la UJA tiene en su web un apartado específico en el que actualizan información de la zona. «Este año hemos llegado a sentir más de 500 terremotos por allí, aunque parece que la actividad está próxima a su fin. Desde 2016 lleva moviéndose la zona, pero no sabemos qué fallas lo generan, hasta ahora nunca se ha estudiado con profundidad esa parte porque no se han generado terremotos importantes», resalta el experto. Los números hablan por sí solos: el pasado 10 de octubre hubo tres terremotos en Peal, de 2,2; 2,2 y 2,5 de magnitud; y uno en Torreperogil; de 2,2. El 8 de octubre Peal de Becerro registró uno de 2,3 de magnitud. El día 6 de este mes, hubo uno de 2,2 en Peal y otro de 2,7 en Jódar. Y así semana tras semana.

La sismicidad en esta zona de la provincia de Jaén se ha incrementado notablemente a partir de abril de 2016, aunque desde principios del año 2012 se han venido registrando algunos terremotos de una forma más o menos continuada.

El año 2017 comenzó con un número bajo de terremotos, incrementándose algo a final de año. Llegó a haber hasta un total de 101 eventos registrados en 2017. El año 2018 comenzó de la misma forma, con un sismicidad «baja pero mantenida». «Podemos decir que estamos aún registrando la sismicidad residual de la serie que comienza en 2016. Desde el 1 de enero de 2018 hasta el día 14 de octubre de este año, ambos incluidos, se han localizado por parte del Instituto Geográfico Nacional un total de 597 terremotos en el entorno de Peal de Becerro y Jódar, 27 de los cuales han alcanzado o superado la magnitud 3.0 y dos la magnitud 4.0», señalan en la web de Riesgo sísmico y Tectónica activa. Habría que sumar este último del 18 de octubre, por lo que serían tres los que han sido de más de 4 de intensidad.

«La energía total liberada por la serie desde comienzos de año hasta este momento es la equivalente a un terremoto de magnitud aproximadamente igual a 4.5 mbLg. Viendo la evolución de la serie, y el descenso en la tasa de terremotos, esto nos hace pensar que la serie está próxima a su final», concluyen los expertos.

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