«¿Un sustillo? Un susto de muerte»

Alfonso A.T. sentando en el banquillo de los acusados ayer en la Audiencia. /POVEDA
Alfonso A.T. sentando en el banquillo de los acusados ayer en la Audiencia. / POVEDA

Expertos en balística desmontan la versión del acusado de matar a un hombre en Carchelejo y herir a otro | El jurado delibera a partir de hoy sobre si fue un asesinato intentado y otro consumado o si merece un castigo menor

Juan Esteban Poveda
JUAN ESTEBAN POVEDAJAÉN

Los especialistas en balística de la Guardia Civil no creen que Alfonso A.T, de 65 años y conocido como Alfonsete, quiera dar un «sustillo» al presidente que lo había expulsado de la cooperativa de su pueblo, y contra el que disparó en julio de 2017 en plena calle en el centro de Carchelejo. El proyectil atravesó el abdomen de la víctima y lo dejó gravemente herido, tras lo que siguió en una trayectoria ascendente y alcanzó a otro hombre en la base del cráneo causándole la muerte. «¿Un sustillo? Sería más bien un susto de muerte», respondieron ante el tribunal popular que juzga a Alfonsete los expertos en balística cuando describieron los efectos de una bala de 38 gramos de plomo para caza mayor disparada por una escopeta de cañones superpuestos del 12.70 disparada a apenas tres metros de distancia. Con el testimonio de los guardias civiles y los forenses que declararon ayer, la Fiscalía y las acusaciones particulares consideran que hay pruebas como para condenar a Alfonso A.T. por dos delitos de asesinato, uno consumado y otro intentado. La defensa, mientras, admite un delito de lesiones agravadas por el uso de arma de fuego y un homicidio imprudente, o como mucho, un homicidio en grado de tentativa y otro consumado.

Los siete hombres y dos mujeres que forman el jurado popular tienen ahora la palabra. A lo largo de esta mañana se les entregará el objeto del veredicto: un cuestionario con el que con la guía de la razón y el sentido común deberán decidir sobre si Alfonsete mató a un hombre y dejó a otro grave atacándoles sabiendo perfectamente lo que hacía, «a traición», por la espalda, sin previo aviso y sin darles oportunidad alguna de defensa -como sostienen el Fiscal y las acusaciones particulares- , o si por el contrario actuó cegado por una fuerte ofuscación, sin ánimo de matar, y que luego se entregó a las autoridades y colaboró con la Justicia, como dice su defensa para ganarse alguna atenuante.

«Eficaz a 50 metros»

Los expertos en armas de la Guardia Civil explicaron al jurado que la escopeta «funcionaba bien». A preguntas de la fiscal, destacaron que iba cargada con munición para caza mayor, «animales de envergadura y peso mayor incluso que un hombre». Ese arma con esa munición, 38 gramos de plomo disparados a 280 metros por segundo, es «eficaz», capaz de matar una pieza, a una distancia de 50 metros. Incluso si hubiera apuntado a las piernas, podría haber «destrozado» lo que hubiera tocado. Cuando la fiscal preguntó si un cazador experimentado (Alfonsete tiene licencia desde hace más de 15 años) usaría esa munición para dar un «sustillo», tal y como él mismo declaró en su declaración el primer día del juicio. «¿Un sustillo? Si apuntó a dar es un susto de muerte», insistió uno de los agentes.

El testimonio de los expertos forenses aclaró científicamente dos extremos. Sobre la persona que acabó fallecida, los peritos señalaron como causa inequívoca de la muerte el disparo que recibió en el cráneo. Luego fue llevado al hospital, donde acabó falleciendo semanas después. Era una persona de setenta y siete años con algunas patologías previas. Pero los forenses fueron concluyentes: murió por las consecuencias de la herida de bala.

Además, también aclararon que el hombre que quedó herido grave hubiera muerto si no lo hubiesen atendido rápidamente. Primero un ATS que estaba en el mismo lugar de los hechos y luego los equipos de emergencias sanitarias desplazados al pueblo. Por eso salvó la vida. Aunque le han quedado gravísimas secuelas, que limitan su calidad de vida: ya no podrá volver a trabajar (era albañil). Ni siquiera levantar un peso de cierta entidad.

En su alegato final al jurado, la Fiscalía insistió en que el acusado actuó movido no por la obcecación, sino por el odio, ya que responsabilizaba a la persona contra la que disparó de su expulsión de la cooperativa por llevar aceituna a otra almazara. «Todo estuvo bien orquestado para matar al presidente de la cooperativa», señaló. E insistió en que la muerte de otra persona que estaba en el lugar (una zona muy concurrida) no puede ser considerada un accidente, sino que Alfonsete «sabía lo que hacía y que podía alcanzar a cualquiera de las personas que había allí, y aún así disparó».

La defensa argumentó que no tenía intención de matar, que estaba ofuscado por la expulsión de la cooperativa y que luego se entregó a las autoridades. Las acusaciones sostienen sin embargo que lo cazaron en un control cuando huía por la autovía.

Por estos hechos, Fiscalía le reclama inicialmente 35 años de cárcel como autor de dos delitos de asesinato, uno de ellos consumado y otro en grado de tentativa. Además, el Ministerio Público solicita en su escrito de calificación al que ha accedido Europa Press que se le imponga 20 años de libertad vigilada, así como más de diez años de destierro a empezar a contar tras su salida de prisión.

En concepto de responsabilidad civil se le reclama 220.000 euros para la familia del fallecido, y 190.750 para la persona que resultó herida de gravedad y que logró salvar la vida.

Las dos acusaciones particulares, además de las acción popular ejercida por la cooperativa, difieren del Ministerio Fiscal solamente en las cantidades de la indemnización. Así la acusación particular que representa al herido junto con la acción popular ejercida por la cooperativa le reclaman 269.604 euros, mientras que la que representa a la familia del fallecido le reclama 551.775 euros.

Fotos

Vídeos