LA CHG prevé que la Balsa del Cadimo funcione en dos meses

LA CHG prevé que la Balsa del Cadimo funcione en dos meses

No obstante matizan que los recursos comenzarán a almacenarse en otoño, con el inicio del año hidrológico

E. PRESSJAÉN

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) prevé que la Balsa del Cadimo, en el término municipal de Jaén, pueda contar «en dos meses» con el suministro eléctrico para su «normal funcionamiento».

Así informaron a Europa Press fuentes del organismo de cuenca, desde el que se ha explicó que «ya se ha firmado y aprobado el convenio con Endesa para la concesión del suministro eléctrico». Y es que era necesario solucionar una serie de cuestiones de esta índole para su puesta en marcha.

De este modo, la estimación es que «en un plazo de dos meses», esta infraestructura, que sirve para almacenar el agua de escorrentía que se bombea desde del Guadalbullón, «contará con el suministro eléctrico necesario para su normal funcionamiento». «No obstante, se prevé que los recursos comiencen a almacenarse en otoño, coincidiendo con el inicio del año hidrológico 2019-2020, y una mayor posibilidad de episodios de lluvias», matizaron desde la Confederación.

La Balsa del Cadimo tiene capacidad de almacenamiento de hasta 19,75 hectómetros cúbicos de agua. El objetivo que persigue es doble: por una parte, pretende afianzar la superficie de olivar en regadío, en hasta 15.000 hectáreas, y, por otra, regular y mejorar el caudal ecológico del río Guadalbullón.

Desde el anterior Gobierno del PP se apuntó a 2018 para su finalización y puesta en marcha, algo que no ha sucedido todavía a la espera de que se resolvieran definitivamente los problemas con el suministro eléctrico. El presidente de la CHG, Joaquín Páez, destacó el pasado febrero el trabajo conjunto con la Subdelegación y el «buen entendimiento con Endesa» para solventarlos, algo que parece más cerca con la firma del citado convenio.

Doble objetivo

El objetivo con el que se construyó la Balsa del Cadimo es doble: por una parte, pretende afianzar la superficie de olivar en regadío, en hasta 15.000 hectáreas, y, por otra, regular y mejorar el caudal ecológico del río Guadalbullón.

Pendientes del Cadimo hay miles de agricultores. Aguas abajo de la balsa hay unas 8.000 hectáreas que se pueden beneficiar de un riego regulado y garantizado (ahora lo hacen por turnos y hasta que el río se queda sin caudal en verano). En el verano de 2017 se les prometió que en meses se llenaría la balsa. Pero no se ha bombeado aún ni una gota.

Más negro lo tienen en otras 8.000 hectáreas de olivar aguas arriba de la estación de bombeo. No solo necesitan que se llene la balsa, sino que hay que hacer conducciones. Además de obras es necesario un largo proceso burocrático entre la Confederación y los regantes.