Los olivares de secano necesitan agua urgente para sacar adelante la cosecha

Los olivares de secano necesitan agua urgente para sacar adelante la cosecha

Un verano seco que se está prolongando con calores impropios de septiembre y octubre están agravando el estrés hídrico de la mitad de las plantaciones de Jaén

Juan Esteban Poveda
JUAN ESTEBAN POVEDA

A un lado del camino, las olivas lucen un aspecto saludable, con las ramas prietas de densa hojarasca de color verde intenso y racimos de aceitunas gordas y lustrosas. Al otro lado, a apenas diez metros de distancia, las olivas están pálidas y demacradas, las hojas mustias y abarquilladas, y las aceitunas chicas y arrugadas como pasas. Las de un lado se riegan. Las del otro no. Así está ahora de Jaén: para la mitad de los olivares se augura una campaña media-alta. Para los otros, los de los secanos, las buenas perspectivas están en peligro si no llueve de forma urgente. Para la próxima semana se anuncian lluvias de poca intensidad el miércoles y el jueves.

En primavera hubo una buena floración y «un buen cuaje», como explica Cristóbal Gallego, jefe de los servicios técnicos de Asaja-Jaén. Así que los árboles, de secano y de regadío, sacaron adelante muchas aceitunas. Tras el verano, las plantaciones de regadío han podido 'defender' esa buena cosecha que tienen colgada. Pero los calores y la falta de lluvias se les están haciendo muy largos a los árboles sin riego.

Momento crítico

«Estamos además ahora en un momento crítico, pues el olivo afronta la lipogénesis, la formación del aceite en las aceitunas. Un proceso que requiere que el árbol tenga agua», indica Gallego.

Pero lo que está ocurriendo es que los árboles, extenuados, no encuentran agua en el suelo para mantenerse, y la están sacando de sus frutos. De las aceitunas. «Si no llueve pronto habrá pérdidas», indica Luis Carlos Valero, gerente y portavoz de Asaja.

Curiosamente, según los análisis de la Agencia Estatal de Meteorología el final del verano y el comienzo del otoño en Jaén considerarse más lluviosos que la media, con precipitaciones medias de más de 40 litros por metro cuadrado y una mejora del 163% sobre los registros medios históricos. El dato es engañoso, porque recoge las precipitaciones caídas en forma de tormenta, dañinas donde descargó con fuerza y muy localizadas. De forma que a la mayoría de los olivares apenas se le ha caído un chaparrón desde la primavera.

Se estima que de las 586.173 hectáreas dedicadas al olivar en la provincia de Jaén, casi 300.000 son ya de regadío. La cifra crece sin cesar. Según un informe de la Fundación Estrategias para el Desarrollo de la Provincia de Jaén, en 2014 el riego llegaba al 45,72 por ciento del total de cultivos, cuando ahora es ya del 50% o más. En 2010 la superficie de riego era de apenas un 32,67 por ciento.

 

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