«Por su mortalidad, la violencia de género es una pandemia»

Antonio Frías Osuna, en la sede Antonio Machado de la UNIA en Baeza./
Antonio Frías Osuna, en la sede Antonio Machado de la UNIA en Baeza.

Antonio Frías, profesor de Enfermería de la Universidad de Jaén | El docente participó en los cursos de verano de la UNIA en Baeza, donde habló de la violencia de género y su influencia en la salud de la mujer

LEONARDO LÓPEZJaén

Una treintena de mujeres han muerto por violencia de género en lo que va de año; el año pasado, 48; y desde que se empezaron a contar en 2003, un total de 954. Rara es la semana en la que no se conoce un nuevo caso de violencia de género. ¿Por qué se siguen produciendo pese a las medidas que se han impulsado para evitarlo? Es difícil saberlo. Antonio Frías Osuna es profesor de la Universidad de Jaén y codirector del curso 'Salud sexual y reproductiva y desarrollo desde un enfoque de género y derechos humanos' que la UNIA organiza en Baeza. En él, el profesor habló de este problema que se da tanto en España como en el exterior.

-En el prólogo del curso que dirige, aparecen el término 'derechos sexuales y reproductivos'. ¿Qué son estos derechos?

-Tienen que ver con la salud sexual que afecta a la salud de las personas y más concretamente, a la de las mujeres. Normalmente siempre ha estado enfocada a la salud materno infantil, en lo relativo a la salud de la madre, de que tenga un embarazo seguro y del niño. A mediados de los años 90, hubo una serie de conferencias internacionales en las que se planteó que la salud sexual debía ir más allá y darle un enfoque más alto. De ahí que nacieran los derechos sexuales y reproductivos que son tanto de los hombres como de las mujeres, pero principalmente de la mujer por su papel en el proceso de reproducción.

-También hay una frase que dice que se está produciendo un retroceso de los derechos humanos en las mujeres. ¿En qué aspecto se está dando?

-Hay diferentes indicadores internacionales que así lo manifiestan. A partir de los años 70 y 80 hubo una serie de conferencias que promovían un movimiento internacional para mejorar la salud de la mujer pero en los últimos años se ha producido una disminución de los recursos destinados a ello. La crisis ha afectado a los más débiles, y los más débiles en los países en vías de desarrollo son las mujeres y los niños. Y es que hay un problema internacional en este ámbito: la violencia de género. Se estima que una de cada tres mujeres sufren violencia de género en todo el mundo y esto es un tema muy importante a tener en cuenta para mejorar la salud de las mujeres. En España tenemos una ley y un pacto de estado contra la violencia de género que se va a aprobar dentro de poco en el Parlamento. Pero, sin embargo, no deja de ser un problema gravísimo porque, prácticamente, cada semana muere una mujer por violencia de género en España. Y eso ocurre aquí habiendo medios para luchar contra esto pero hay países en los que no hay legislación ni respuesta institucional.

-¿Por qué se siguen produciendo estos casos de violencia machista?

-La crisis ha sido uno de los motivos pero para nada el único. Existe a nivel nacional, e incluso internacional, una percepción social de que la mujer tiene menos valor. Esto no es ninguna barbaridad decirlo porque es así. Esto se ve hasta en temas de investigación, donde a los problemas de salud que afecta a la mujer no se le pone tanta beligerancia como los que afectan al hombre. El caso de la violencia de género es un ejemplo claro porque si en vez de morir una mujer, muriera un hombre todas las semanas, estoy seguro de que todo cambiaría. Estas cosas ocurren porque estamos en una sociedad de patriarcado donde son los hombres los que deciden.

-¿Cree que estamos en una sociedad machista?

-Depende de cómo se entienda el significado de la palabra machista. Lo que está claro es que vivimos en una sociedad donde la mujer aún tiene un papel secundario y en la que hay un valor social de dominación, lo que da lugar a que se produzcan casos de violencia. Pero para que esto no suceda no solo hay que cambiar la percepción del hombre sino también la de los medios de comunicación y la de la investigación. Debe haber una investigación sanitaria para hombres y otra para mujeres, porque los problemas de salud no afectan igual a un hombre que a una mujer y eso requiere una respuestas diferentes.

-¿Qué influencia tienen las nuevas tecnologías y las redes sociales en los casos de violencia de género y abusos sexuales?

-Es una nueva forma de control. Antes, cuando no existían las tecnologías y las redes sociales, el control se hacía de forma directa. A día de hoy, esto se sigue haciendo lo único que además se acompaña a través del ciberacoso. Las nuevas tecnologías posibilitan el control se haga a distancia aunque la mujer esté a 3.000 kilómetros, pero además hace que ese acoso sea aún más íntimo donde se puede controlar con quien habla o incluso a donde va.

-¿La violencia de género es solo un problema de España?

-Es un problema internacional. Es una cuestión de salud pública e incluso se le podría calificar como una pandemia por la cantidad de vidas que supone. Según un estudio de la Unión Europea del año 2014, el 30% de las mujeres de los países miembro sufren maltrato; y el 50%, acoso. Hay que sensibilizar a la gente de que es un problema oculto que afecta a la mujer y que está relacionado con los valores que había en España hace 30 años.

-¿Cuál es la situación en España con respecto a este tema?

-Es muy grave porque, a día de hoy, no hay ningún problema de salud que genere una muerte semanal. Es verdad que España ha sido un país pionero y modélico en la lucha contra la violencia de género creando leyes y tomando medidas como la creación de los juzgados contra la violencia de género que dan una respuesta muy rápida y también con la buena coordinación de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Pese a todo, son muchos los factores que hacen que se sigan dando casos de violencia de género.

-¿Cuál es la solución?

-Aún queda mucho camino por recorrer y hay que trabajar más en la prevención. Estamos en una cultura patriarcal y eso no es algo que se cambia en una década. Desde que somos pequeños estamos siendo educados con diferencias de género y vemos como los niños juegan al fútbol y las niñas van a baile, por ejemplo. Hay que hacer un cambio cultural en los colegios pero también en los medios de comunicación y en la sociedad en general creando un valor de igualdad entre hombres y mujeres.

-¿Ha sido suficiente la implicación de las administraciones públicas?

-Está claro no porque aún siguen muriendo mujeres por violencia de género. Algo pasa que no se termina de resolver este problema, que tampoco se resolverá en dos días porque es un tema cultural. Ahora se va a aprobar un pacto nacional contra la violencia de género que contempla más de 200 medidas y 200 millones de euros anuales para luchar contra este problema y eso ya es un paso para retomar aquello que se dejó de lado durante la crisis.

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