Y la Morenita volvió a ganar por mayoría absoluta

Los fieles suben a una mujer en silla de ruedas al paso de la Virgen de la Cabeza. (Galería de fotos) /CARLOS CID/IDEAL
Los fieles suben a una mujer en silla de ruedas al paso de la Virgen de la Cabeza. (Galería de fotos) / CARLOS CID/IDEAL

La romería deja imágenes que no hay palabras para explicar

ALFREDO YBARRA

La anochecida del sábado romero en el Santuario del Cabezo, después de unos días de lluvia y viento, fue un retoñar de alientos. Parecía un oasis serrano y exuberante en medio de una vorágine vital y últimamente destemplada y acalambrada por una campaña electoral intrincada y vehemente. Cuando lean estas líneas ya todo habrá pasado, y, la caja de pandora se habrá abierto a la espera de un nuevo gobierno para la nación. Pero en el paréntesis de la Romería de la Virgen de la Cabeza las emociones eran otras. Las cofradías iban terminando su presentación en la Basílica Santuario del Cabezo ante la Reina de Sierra Morena. Faltaban las dos primeras en orden de antigüedad. Colomera se presentaba con un aroma de soleras tradicionales, bien compuesta y ponderada señoreando por su llaneza romera. Terminaba su presentación, ya en la lonja con un sencillo acto ante la escultura del Pastor allí ubicada; los cofrades en su derredor mientras las banderas lo abrazaban. Finalmente Andújar hacía su entrada en el templo a los compases de su coro; enaltecidos sus cofrades allí concentrados. Este año con la llaga de que su Hermana Mayor, Eva Soto, no podía estar por el matutino accidente de caballo. De hecho fue su hija, Eva Vázquez Soto, la que leyó el texto que su madre había preparado adobado con emotivas y personales apostillas. La brillante y espectacular presentación ilitugitana daba paso en la media noche al sonar de las campanas del santuario y de los campaniles de las casas de cofradías: las presentaciones de las corporaciones cofrades habían concluido. El rezo o canto de la salve emotivo en las casas de cofradías, incluso conmovedor, caso por ejemplo de Sevilla, Granada, Málaga, Jerez de la frontera y otras muchas. Luego tendría lugar por parte de las hermandades asistentes a la romería el rezo del Santo Rosario en la plaza del poblado. Y así, las misas, las vigilias, el paso de los romeros, siempre cargado de emociones, ante la imagen de la Morenita en su camarín, se sucedían a lo largo de toda la madrugada, donde por aquí y allí el aliento festivo, propio de estas celebraciones no decaía a pesar de las horas y del ajetreo de las jornadas previas. En la nave del templo, bajo las andas preparadas ya para la salida procesional, los anderos hacían guardia ocupando sus sitios.

Más romeros

Se habla de que a falta de cifras definitivas el Comité de operaciones del Plan del Cerro señalaba que se había observado un ligero aumento del número de romeros respecto al pasado año. Se señalaba entre otras cosas, que para la Romería por parte de los responsables del parque Natural se habían acondicionado, arreglado y limpiado los caminos y pasos de caballerías, los miradores, las señales los puntos limpios, haciendo una felicitación expresa por ello del colectivo de caballistas.

Pasadas las nueve y media de la mañana comenzó el traslado de la sagrada imagen para presidir la Misa Pontifical, que realizaban el alcalde Andújar Francisco Huertas, presidente de la cofradía de Andújar, Manuel Vázquez, su Vice hermano Mayor, Guillermo Cervera por la hospitalización de la titular, Eva Soto y el Hermano Mayor de Colomera, Santiago Martínez. A las 10 de la mañana comenzaba la Misa Pontifical presidida por el obispo de la diócesis de Jaén Amadeo Rodríguez, concelebrando el vicario de la diócesis Francisco Juan Martínez Rojas, el provincial de la Orden Trinitaria, Pedro Huerta y el rector del Santuario Pascual Villegas, acompañados de sacerdotes diocesanos y trinitarios. Como hilo conductor de la homilía del Obispo y de la propia ceremonia; el año de la Misión que celebra la diócesis, significando que ser romero es ser un enviado, un misionero de la misericordia de Dios.

Y ya los anhelos de un año tronaban en el corazón de los miles de romeros ante la inminente procesión de la Morenita. Las emociones se hacían evidentes y vehementes. Romeros que despliegan distintos tipos de romería, mientras saben que todo concurre en un foco que todo lo trasciende. Y se palpa; quien sabe observar las miradas de dentro de unos y otros, lo entiende. La mañana se hacía vívida en infinidad de vertientes. La imagen de la Virgen de la Cabeza vestía un manto de terciopelo rojo bordado en oro, con un diseño barroco, que data de 1961 cuando el entonces Hermano mayor, Lázaro Palomares lo donó. La saya y el mantolín del Niño eran los del terno del centenario de la Coronación, elaborados en 2009. Las coronas que lucían la imagen de la Virgen y el Niño eran también del centenario de la Coronación, diseñadas por Pedro Palenciano. Sobre las andas dos trinitarios; Manuel García, religioso con destino en Algeciras, donde los trinitarios hacen una importante labor de reinserción en la sociedad de presos de la cárcel de dicha localidad, y el joven estudiante José Borja Gómez Yáñez que realiza su formación en la casa trinitaria de Granada.

Y la Morenita volvía a cumplir su compromiso de siglos, volvía a cumplirse a sí misma en su propio misterio ancestral, un misterio que trasmina, la propia metafísica humana, los confines de la propia religiosidad. Ese «homo viator» del medievo, ese hombre viajero y peregrino que buscaba el sentido de su trascendencia se volvía a hacer visible en tantos y tantos romeros que vitoreaban a Virgen de la Cabeza en las faldas del Cabezo. Los vivas se sucedían, las prendas y niños se alzaban a las andas para ser retocados por la sagrada imagen. Las andas alzaban la imagen de la Morenita como consagrado hisopo que rocía un agua vivificante. Momentos estelares, imágenes que no hay palabras para explicar. Es la Romería de la Virgen de la Cabeza, la que en pocos años cumplirá ocho siglos de antigüedad sobreviviendo a tantos avatares históricos. a tatos que la quieren obligar a ser lo que no es por su vocación abierta y universal.

Pasadas las tres de la tarde

Y es que la Virgen de la Cabeza es un compendio de amores, de percepciones e interpretaciones de sus devotos y peregrinos, con su propio caudal de historia y de cultura, con una identidad tan marcada que exige que se preserve y potencie, junto a una regeneración, por supuesto necesaria y acorde con los tiempos. Ya muy pasadas las tres de la tarde la Virgen de la Cabeza en su templo volvía a su camarín entre emociones desbordadas. Cuando esto escribe el cronista aún no sabe quién ha ganado las elecciones a la presidencia del Gobierno. Pero una vez más la Morenita se ha ganado, por abrumadora mayoría absoluta, el corazón romero.