El lince ibérico continúa ganando población pese a los atropellos y algún 'cazador' ilegal

«Litio», ejemplar de lince ibérico puesto en libertad en Portugal, localizado cerca de Barcelona.
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«Litio», ejemplar de lince ibérico puesto en libertad en Portugal, localizado cerca de Barcelona. / IDEAL

Iberlince ultima el cierre de su censo actual, que apunta a cerca de 650 en toda la península, medio centenar más que hace un año

MIGUEL ÁNGEL CONTRERAS JAÉN

Pese a la forma en que acabó 2018, con el fallecimiento de Marvel, un macho de lince ibérico de tres años muerto tras recibir un disparo «a bocajarro» (tenía alojados en su cuerpo más de 300 balines de plomos) en Córdoba, el año recién acabado fue bueno para el autóctono felino. La alta supervivencia de cachorros pronostica la reconquista de Andalucía Oriental mientras por otros territorios continúa expandiéndose. No se puede bajar la guarda en cuanto a su protección, pero lejos queda 2002, cuando empezaron los proyectos de repoblación el lince ibérico habiendo contabilizados solo 94 ejemplares. En la actualidad hay casi siete veces más, cerca de 650.

Esa es la cifra que se baraja desde Iberlince para el último censo, a cierre de 2018, que se encuentra ya al 85% de su elaboración por parte de Miguel Ángel Simón, director del programa, y su equipo. A final de 2017 eran 593 los individuos en la Península Ibérica. Es decir, a pesar de los múltiples atropellos y los asesinados, hay medio centenar más de linces ibéricos en libertad. La lluvia abundante y las poblaciones de conejos han contribuido también.

En cualquier caso, es algo común en los últimos cursos. El autóctono felino no solo sobrevive sino que se expande, gracias a la labor del proyecto Life+Iberlince «Recuperación de la distribución histórica del lince ibérico en España y Portugal». Más de doscientos linces se han liberado desde 2006. Ha despertado en los últimos tiempos el interés del New York Times o de la BBC, que emitió este pasado año un documental dedicado al programa dentro de la serie «Big Cats». «Uno de los esfuerzos de conservación más exitosos del mundo», destacó la prestigiosa cadena.

En la zona de Andújar, dentro del territorio provincial, hay unos 140 ejemplares actualmente, aunque Simón advierte de la movilidad del animal, que no se circunscribe a un territorio y menos aún dentro de lo que es la provincia. La previsión, eso sí, es que descienda la cifra este año en suelo andujareño al haber menos cachorros «ya que el anterior fue muy importante el número de estos y todavía no han entrado las hembras en reproducción porque aún están acompañadas de cachorros del año anterior». El número de hembras reproductoras será el mismo, con variaciones mínimas.

Guarrizas, un éxito

El posible descenso en Andújar se compensará en la comarca de Guarrizas, próximo al núcleo de Vilches, donde la repoblación va «muy bien». Técnicos del proyecto Life- Iberlince de recuperación de la distribución histórica del lince ibérico en España y Portugal detectaron en abril a pie de campo las primeras camadas de lince ibérico nacidas en estado salvaje en la pasada temporada. El número, de los casi ochenta linces ibéricos de 2017, se ha incrementado, hasta rondar el centenar. «Aunque es un área de reintroducción, ya no soltamos bichos, salvo alguno de vez en cuando seleccionado desde el punto de vista genético. En cualquier caso no una gran cantidad porque ya hay una población», explica Simón, que destaca la importancia que tiene Jaén. «Aquí hay casi unos 250, que son prácticamente la mitad de todos los que hay en el mundo», apostilla.

Desde la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, se ha asegurado que la protección del lince y el aumento del número de ejemplares en los últimos años es un «éxito» porque «ha sido un compromiso colectivo en el que se ha involucrado a muchísimos propietarios de fincas y vecinos de la zona».

El por qué de los atropellos

El lince ibérico no se mueve ya solo por Andalucía. También lo hace por el sur de Portugal, Extremadura y Castilla La Mancha y cada vez conquista más territorios y avanza más, uno de los motivos de que haya más atropellos, al llegar ejemplares a zonas nuevas con carreteras y sin pasos de fauna habilitados. Tanto es así que fue célebre este pasado año el caso de Litio, el lince viajero, localizado en Barcelona. Había sido puesto en libertad menos de dos años antes en un parque natural al sur de Portugal.