Una jornada para recordar

Los Reyes saludan a los vecinos reunidos a las puertas del museo de la Batalla. /ENRIQUE
Los Reyes saludan a los vecinos reunidos a las puertas del museo de la Batalla. / ENRIQUE

Hubo vecinos que aprovecharon la presencia de las autoridades para demandar empleo para el municipio | Satisfacción generalizada por el discurrir de la visita y la proximidad mostrada por los monarcas

JOSÉ LUIS LÓPEZ FRUTOSBAILÉN

Tal vez parezca extraño que la multitud congregada ayer 19 de julio en la Plaza Mayor o de la Constitución, de Bailén, prorrumpiera en aplausos hacia un helicóptero que sobrevolaba la zona en torno a las 10:30 de la mañana, pero cuando se sabía que en ese aparato viajaban Sus Majestades los Reyes de España, Felipe y Letizia, ávidamente esperados en este 210 aniversario de la Batalla, ya empieza inevitablemente a cobrar sentido. Bailén madrugó o incluso no se acostó para coger un buen sitio en la plaza para recibir a los monarcas. Familias enteras, jóvenes, mayores, personas de toda condición se daban cita con la absoluta seguridad de que lo que allí iba a ocurrir esa calurosa mañana de julio pasaría a los anales, no solo de la historia local sino provincial y nacional. Tanto es así que al hacer la entrada en la plaza, el alcalde de la ciudad, Luis Mariano Camacho, acompañado por un miembro del equipo de organización del evento fue aplaudido calurosamente por un amplio sector del público. Más tarde pudimos saber que los aplausos eran debidos a la perseverancia del edil y su empeño en que los máximos representantes de la Casa Real estuvieran un día en Bailén, respaldando con su presencia la conmemoración de la famosa batalla de 1808.

En medio de un calor que iba en aumento, la corporación municipal e invitados iban tomando posiciones en la entrada de la Casa Consistorial, para dar la bienvenida a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz.

Tras las fotos de rigor para la prensa gráfica al lado del alcalde, ambos se dispusieron a esperar a los monarcas. Díaz era saludada y aclamada por un grupo de señoras que se encontraban en un balcón justo encima de donde paró su coche oficial. Estas no perdieron la oportunidad para pedirle trabajo para Bailén y mantener con ella un breve intercambio pareceres en lo que se conoce como 'buen rollo'

La hora se aproximaba y el clamor de la plaza aumentaba en intensidad. «Ya llegan, míralos, ahí están», era la frase que recorría el lugar. Era verdad, si que llegaban y la ovación de la ciudadanía era grande y efusiva. La altura del Rey y la elegancia de la Reina eran en principio los aspectos mas comentados. «Son iguales que salen en la tele, aunque ella esta aun mejor en persona con esos ojos tan bonitos», comentaban los mas observadores.

«Está aquí todo Bailén»

El alcalde de Bailén rebosaba de satisfacción, como quien vive un sueño que aún no termina de digerir. Los concejales lo mismo, aunque alguno se ausentó de la recepción. Desde el balcón del Ayuntamiento saludaron y luego bajaron a la plaza. Los madrugadores que ocuparon la primera fila tuvieron suerte y consiguieron sus deseos de saludar a los Reyes. «Llevamos aquí desde las siete de la mañana, así que es justo que nos saluden y los veamos de cerca», comentaban. «Esto es un acontecimiento histórico y por eso está aquí todo Bailén», comentaban Blasa y Rosario. El televisivo Juanma Guzmán, jovencísima promesa del cante flamenco, estaba allí junto a su familia y si se lo hubieran pedido no habría dudado en ofrecer algunos fandangos. Tuvo suerte, fue de los primeros que recibió un choque de palmas de manos por parte de la Reina Letizia. Casi todos los niños que estaban en la primera línea fueron cariñosamente saludados por los Reyes, en especial por Letizia. «Como se nota que es madre», decían algunas señoras viendo la cercanía de los Reyes al pueblo. Muchos jóvenes ni siquiera se acostaron la noche del 18 al 19 y unieron la diversión de la marcha nocturna con la espera a los Reyes para verlos bien de cerca.

El orden funcionó perfectamente, a pesar de la gran cantidad de personas en la plaza, en los alrededores de la iglesia de la Encarnación donde la joven orquesta Allegro, recién venida de su gira por Italia, era la encargada de poner fondo musical en un recinto tan especial como es el templo donde reposan los restos del General Castaños. Allí pudieron admirar además sus obras de arte y la imagen de la patrona de la ciudad, la Virgen de Zocueca. En el museo de la Batalla recibieron explicaciones sobre la contienda bailenense y los prolegómenos de aquella batalla y departieron con los recreadores que encarnan los personajes y soldados de 1808. Toñy Soriano, recreadora de Voluntarios de la Batalla de Bailén, comentaba lo importante de esta jornada en que los Reyes, con quienes se hizo una foto, visitaban la ciudad y de esta forma respaldaban las fiestas conmemorativas de julio. Hubo muchos más encuentros con conocidos ciudadanos en las galerías del museo, pero sería interminable de contar.

Un vecino centenario

El hombre con mas edad de Bailén, Bartolomé del Águila, a punto de cumplir los cien, de quién ayer hablábamos en este periódico y en perfecto uso de sus facultades acompañado de su esposa Antonia y otros familiares, vio cumplida su ilusión y pudo saludar a los monarcas e intercambiar con ellos algunas palabras en los aledaños del Museo de la Batalla.

Regalos, llave de oro de la ciudad, recuerdos de la visita y muy buen ambiente por todos sitios fue la tónica general de la jornada, sobre el trato ofrecido por miembros del protocolo de la Casa del Rey, que ayudaron en todo momento a personas con discapacidad y brindaron ayuda cuando fue necesaria a miembros de los medios de comunicación y público en general. Por esa razón hasta los últimos pasos de los monarcas en Bailén estuvieron acompañados por los vecinos de la ciudad y de otras poblaciones limítrofes. A eso de la una de la tarde, con algo de retraso sobre el horario previsto, el coche oficial entraba al recinto del estadio 19 de julio, por la calle Pablo Picasso, donde aguardaba el helicóptero.

Cientos de personas a pleno sol, aguardaban para dar el ultimo saludo a los Reyes. En respuesta, el coche pasó lento y cercano a las vallas de protección para devolver a la ciudadanía allí concentrada ese saludo afectuoso.

Hubo rumores de alguna persona mareada, lo cual no era de extrañar, porque nadie escatimó esfuerzos, ni le echó cuentas al sol de justicia para dar la mejor acogida a estos Reyes que desde ayer, son ya parte de la historia de esta población que lleva por título de Muy Noble y Leal Ciudad de Bailén. En torno a la una de la tarde el helicóptero fijaba rumbo a Madrid, seguido por cientos de objetivos de teléfonos móviles desde tierra poniendo fin a una visita esperada y sin incidentes. Para el Ayuntamiento de Bailén «todo un hito y un acicate para seguir trabajando por la ciudad», indicaba el alcalde.

Los actos de este 19 de julio concluyeron en el paseo de las Palmeras con el acto de homenaje a los caídos de 1898 y desfile militar.

 

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