Amigos de los Iberos evita que la excavación del Arco de Augusto se interrumpa

Juan Pedro Bellón, con Pilar Palazón e Isabel Lendínez, de Amigos de los Iberos. / LIÉBANA

Financia su continuación en Mengíbar, donde han aparecido los cimientos de un posible templo

JOSÉ M. LIÉBANAJAÉN

En hallazgo en Mengíbar de los restos del Arco de Jano Augusto, puerta de entrada a la Bética romana, es un filón para los arqueólogos, para la historia de la provincia y para futuros aprovechamientos turísticos. Pese a todo ello, puede quedar truncado por falta de financiación. De ahí que la Asociación de Amigos de los Iberos haya atendido la petición hecha por le director de la excavación, Juan Pedro Bellón, de la Universidad de Jaén, financiando con 7.500 euros la continuación aunque sea momentánea de unos trabajos que van ampliando el conocimiento con nuevos hallazgos.

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El último ha sido un podio formado por grandes sillares romanos, situado justo al lado del arco y que puede ser el basamento de un edificio de culto, pues en los lugares de paso como este solían hacerse ritos relacionados, o bien una escultura monumental o incluso un trofeo, como señala el director. «Lo que está claro es que es algo asociado al arco, que forma parte del mismo complejo», apunta.

Averiguarlo es una de las razones esgrimidas para continuar la excavación. «Queda muchísimo por hacer – explica - . Nos queda por documentar mucho, por entender la zona, porque a lo mejor hay más estructuras, y nos queda por clarificar la cronología y el origen del sitio desde el punto de vista estratigráfico, ya que la destrucción intencionada de estos edificios ha eliminado esa información que a nosotros nos es tan útil».

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Y además de conocer mejor todo esto, los arqueólogos del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica buscan la fórmula de conservar y musealizar el complejo, para que la ciudadanía pueda conocer y comprender la importancia y el valor histórico y simbólico del Arco de Jano y la Vía Augusta que pasa por él, que es la calzada romana más importante de Hispania, con 1.500 kilómetros entre los Pirineos y Cádiz. «Para eso hay que excavarlo y no podemos dejarlo así, perdería sentido lo que hemos hecho y quedaría expuesto a la intemperie y al expolio», insiste Bellón.

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El director agradece enormemente el papel jugado por el Ayuntamiento de Mengíbar, el que más ha apoyado esta intervención, con su alcalde, Juan Bravo, a la cabeza, contratando los operarios de la excavación y adquiriendo la finca. Pero la económica municipal tiene sus límites. Ahí es donde ha aparecido la colaboración de Amigos de los Iberos, cuya presidenta, Pilar Palazón, visitó recientemente la zona. «La asociación nació con el objetivo principal de proteger el patrimonio y en concreto el patrimonio arqueológico y su difusión. Y viendo el problema que ocasionaría la paralización de la excavación por falta de medios o de subvención institucional, Amigos de los Iberos, que solo tenemos nuestras cuotas, hemos decidido ayudarles mientras tanto, dentro de nuestras posibilidades».

La asociación también lo hizo en 2012 en la necrópolis de Piquía, en Arjona, como recordó Pilar Palazón, que instó al presidente de la Diputación, Francisco Reyes, que dijo saber que «está volcado con el patrimonio», a que apruebe la subvención solicitada por el alcalde de Mengíbar.

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